Enrique Neira falleció en enero y su cabaña se había transformado en una suerte de santuario
Fue el acto final en la despedida de mi papá de este mundo, señala el cantante sobre el siniestro ocurrido en Batuco.
Una tragedia llena de simbolismo y emociones marcó a Quique Neira. La casa donde vivió su padre y que fue construida con esfuerzo durante más de dos décadas en una parcela en Batuco, se incendió repentinamente este lunes, llevándose consigo no solo objetos materiales, sino también los últimos vestigios físicos de su progenitor, Enrique Neira, quien falleció en enero.
«Nosotros no logramos entender qué es lo que realmente pasó. Hemos considerado, incluso, hasta algo medio paranormal en esto, francamente», confiesa el artista chileno, destacando que el lugar «era una cabaña muy rústica», donde «teníamos una especie de santuario».
«Ha sido bien loco todo y estamos bien afectados. Tengo harta pena, estaban todos los recuerdos de mi papá en su casa, todos sus recuerdos ahí. Las últimas ropas, sus documentos, sus muebles, él hacía muebles de madera y ahora se perdieron», cuenta.
El artista, quien alcanzó los 100 millones de reproducciones como solista en Spotify, tiene su casa a metros de la de su progenitor, por lo que acude constantemente a rendirle homenaje y recordarlo tras su muerte. «Yo fui el último en estar en esa cabaña e hice lo que hacía siempre allá. Conversaba con mi papá, le llevaba un café, cosas que a él le gustaban», recalca.
La causa del siniestro no se sabe con certeza, aunque no descarta que haya algo «inexplicable». De hecho, afirma que su padre era admirador de Charles Fort, escritor que exploraba fenómenos paranormales, y que ese mismo día ocurrieron hechos extraños. «Pasaron cosas bien especiales ayer (lunes). Andaba un pájaro adentro de la casa de mi papá cuando fui a verlo, la casa estaba cerrada, no había por dónde entrara. Lo dejé salir, abrí la ventana y se fue. Cosas locas. Mi papá tenía una cercanía con temas de sucesos inexplicables, le gustaba mucho eso y nosotros lo pensamos y lo tomamos con humor», dice el cantante, quien viene llegando de una exitosa gira por México y en un par de semanas inicia un tour de 8 conciertos por la costa oeste de Estados Unidos.
¿Qué otras cosas le llamaron la atención en su última visita a la casa de su padre?
«Encontré unas notas ayer de mi papá, que no las había encontrado antes, donde mi papá tenía anotadas algunas cosas, y leí unas reflexiones bien locas de él que lamentablemente también se quemaron. Todos eso pasó ayer (lunes), algo que cuesta encontrarle un asidero en la lógica estándar».
¿Pudo recuperar algo entre las cenizas?
«Lo único que recuperamos, que nos había dado mucha pena en el momento, es que hace unos días habíamos llevado la urna de mi papá para allá, porque a mi papá lo cremaron, y curiosamente, entre todos los escombros, logramos recuperar la urna de mi viejo. Hay una cuestión muy loca en todo esto, cuesta entenderlo».
Al mismo tiempo, Quique Neira quiere darle una vuelta a toda esta tragedia, por lo que siente que «fue el acto final en la despedida de mi papá de este mundo». «Una última performance que llama la atención de todos y que no pasa inadvertido, que era algo que le gustaba mucho también a él y era bien artista para sus cosas, le gustaba ser visible», sentencia.



