Paulinho jugó sólo 39 minutos, pero le bastó para celebrar
El duelo brasileño de octavos de final del Mundial de Clubes entre Palmeiras y Botafogo fue un verdadero festival de patadas y pierna fuerte. Los dos equipos privilegiaron cuidar sus arcos en el Estadio Lincoln Financial Field de Filadelfia y el encuentro acabó en empate sin goles durante los primeros 90 minutos reglamentarios.
El tiempo extra se disputó con la misma intensidad, pero un pequeño desliz en la defensa de Botafogo permitió el único gol del partido, obra del atacante Paulinho en el minuto 100. El atacante brasileño de apenas 24 años dejó en evidencia la calidad que pulió durante varias temporadas en el fútbol europeo al eludir dos rivales y definir con un tiro colocado de zurda que se coló en el segundo palo del portero John.
Paulinho celebró como loco y recibió varios palmotazos tipo camotera en la espalda por parte de sus eufóricos compañeros. Apenas llevaba 36 minutos en cancha luego de hacer su ingreso al terreno pasada la hora de juego. Su aporte fue corto, pero preciso: tras anotar el gol de la clasificación dejó la cancha algo magullado en el minuto 103.
«Para esto vino, para jugar quince minutos y resolver. Después de este Mundial deberá parar de nuevo», explicó su jefe, el técnico Abel Ferreira, tras la victoria. Paulinho arrastra problemas en la tibia y deberá ser operado una vez finalice el certamen realizado en Estados Unidos.
Su carrera ha estado plagada de altos y bajos. Paulinho la rompió en Vasco da Gama en sus inicios y dio el salto al Viejo Continente, específicamente al Bayer Leverkusen de Charles Aránguiz. Con el Príncipe compartió camarín durante cuatro temporadas, entre 2018 y 2022. Después de eso volvió a su natal Brasil para defender a Atlético Mineiro, donde fue subcampeón de la Copa Libertadores 2024, antes de recalar en su actual club Palmeiras este año.
«El entrenador está haciendo todo lo que puede para que me adapte al grupo en este momento difícil para mí porque tuve una lesión grave que todavía me duele bastante», reconoció el atacante. «En esta competición no hay tiempo para lamentarse. Hay que hacer que las cosas sucedan y estoy aprovechando eso. Estoy muy feliz, por suerte conseguí hacer el gol», agregó.
En sus redes sociales también se le ve contento, mezclando fotos de sus entrenamientos y partidos con Palmeiras con otras en las que aparece posando recreando un arco y flecha. La secuencia se convirtió en su celebración habitual de los goles y el propio Paulinho explicó que se debe a un homenaje al candomblé, una religión afroamericana surgida en Brasil.
El triunfo dejó a Palmeiras instalado en los cuartos de final del Mundial de Clubes donde se medirá con Chelsea.
Tras la tormenta, Chelsea pasó la aplanadora
En el otro partido del sábado en el Mundial de Clubes jugaron Chelsea y Benfica. Los ingleses se pusieron 1-0 con gol de Reece James (64). Después el clima obligó a suspender el encuentro a los 82 por nubes y tormenta. Tras dos horas de receso, Ángel di María puso el 1-1 de penal a los 90+5. Fueron al alargue y con goles de Christopher Nkunku (108), Pedro Neto (114) y Kiernan Dewsbury-Hall (116) el Chelsea ganó 4-1 y clasificó a cuartos.?


