La historia de amor de los triatletas Catalina Salazar y Martín Paquay
Empezaron a pololear en la pandemia y él, que se estaba retirando del deporte, se reencantó.
No lo había pasado bien la triatleta Catalina Salazar, desde el Maratón de Santiago, en abril. Una inflamación de la banda iliotibial, un tendón que va desde la parte superior del hueso pélvico hasta más abajo de la rodilla, le motivó un dolor insoportable en la pierna izquierda durante prácticamente toda la carrera.
«El día del maratón, no sé por qué, en el kilómetro cinco empecé con los dolores. Pensé que era algo sicológico y seguí. Pero en el kilómetro 33 iba llorando de dolor, no podía doblar la pierna, pensé en retirarme, pero seguí cojeando, con la rodilla estirada, hasta llegar a la meta. Al día siguiente, me hice una resonancia y tenía la banda inflamada en 90%», contó la seleccionada nacional y representante de Chile en los triatlones de los panamericanos de Lima 2019 y Santiago 2023.
Al inflamarse, el tendón roza con el hueso y eso produce el dolor. Así que hasta ahora se ha buscado disminuir la inflamación para que pueda volver a correr a partir de la próxima semana. Ya no tiene dolor y está haciendo bicicleta, pero nada de impacto.
Por eso fue una grata sorpresa la que le brindó su pololo, Martín Paquay Arruez, el fin de semana pasado, cuando le propuso matrimonio.
«Este año le había dicho que nunca había ido al embalse El Yeso en invierno, para verlo nevado. Como Martín tiene casa en Pirque, el viernes nos fuimos hasta allá, solos, cocinamos pizza, y el sábado subimos al embalse. Caminamos unos 40 minutos para llegar a hacernos la típica foto. A mí me gusta grabar videos en que sólo se escuche la naturaleza, así que le dije que se fuera a comer un pan que habíamos llevado para poder hacer el video. Estaba en eso, haciendo la panorámica, cuando aparece con el anillo. «¿Te quieres casar conmigo?», me dijo y respondí que sí, muy emocionada. Lloré un poco. Pasaron unas personas que nos felicitaron y nos tomaron fotos», cuenta la deportista.
No fue todo. Porque Martín, que también es triatleta, como ella, le dijo que se fueran de inmediato a Santiago y no a Pirque. Se demoraron como tres horas en llegar a la casa de él, donde estaban las dos familias, porque el ahora novio había acordado todo con su suegro y su mamá, que lo ayudó a elegir el anillo.
«De mi familia, mi papá era el único que sabía. Y en la noche, hicimos un carrete con amigos que tampoco estaban enterados y se llevaron una sorpresa. Fue todo muy emocionante, mucha gente me escribió para felicitarme, la hermana de Martín hizo hamburguesas para el carrete de la noche y el vals bajo la lluvia fue romántico», agrega Catalina.
Ambos son triatletas casi desde la cuna y aunque se ubicaban desde antes, en 2018 él se cambió a la Universidad Católica y se hicieron compañeros de club (hoy entrenan en el grupo Pace One, liderado por Catalina y su hermana Macarena). Cada uno tuvo sus pololeos respectivos y, en plena pandemia, empezaron a salir, dentro de lo que se podía en el momento. El 14 de abril de 2021, él pidió formalizar el pololeo.
«Al principio del pololeo, él se estaba retirando del triatlón, así que lo llamaba a las cinco de la mañana para que nadara conmigo. En un momento, creo que quería matarme, jajajá, pero eso ayudó a que lo retomara. En 2022, fuimos a Boulder, Colorado, a entrenar y al año siguiente, me ayudó todo el verano en mi preparación para Santiago 2023. Se preocupaba más de mí que de sus marcas. El 2024, se clasificó para el Mundial de Triatlón 70.3 en Nueva Zelanda y fuimos juntos. Ahí fue al revés, porque yo me preocupaba que comiera, entrenara y descansara bien», relata la triatleta.
En ese viaje ya empezaron a hablar de proyectar un futuro juntos y, al regresar, compraron un departamento que se lo entregan a fines de este año.
«Ahora viene lo más lindo: planificar el matrimonio, ver la banquetera y el centro de eventos. Seguramente será el segundo semestre del próximo año, después de Valdivia, que sí o sí me gustaría correr, aunque no el triatlón completo (esta semana se anunció que se disputará el segundo Ironman de distancia completa del continente, con 3,8 km de natación, 180 km de bicicleta y 42,2 km de trote, después del de Florianópolis, Brasil). Nunca pensé que Chile podría tener un Ironman completo. Y coincidirá con la fecha del matrimonio», dice Salazar.


