Armada emitió un radio aviso de seguridad por el A-77, que tiene 370 kilómetros cuadrados
«Este témpano tabular que tengo a mis espaldas tiene una dimensión de entre unos 80 y 100 metros de largo, un ancho de 50 metros promedio y una altura aproximada de 30 metros», cuenta en un video el sargento primero meteorólogo de la Armada Luis Miranda.
Debido a las corrientes y al viento, la masa de hielo que parece una gran tabla, por eso el nombre «tabular», entró a la Bahía Chile o Discovery, frente a la Base Antártica Arturo Prat, y habría tocado el suelo marino a una profundidad de entre 120 y 160 metros.
La Armada vigila los icebergs, porque son un peligro para la navegación, pero el que menciona el sargento Miranda no es la verdadera amenaza en estos momentos. «Es considerablemente pequeño, si lo comparamos con uno que hoy navega en el Estrecho Bransfield, cercano a nuestra base, identificado internacionalmente como A-77, el cual tiene una longitud de 50 kilómetros de largo y un ancho de 7,4 kilómetros», explica.
El Bransfield es el pasadizo marino que separa la Península Antártica y las Islas Shetland del Sur, donde está la mayoría de las bases chilenas.
«El iceberg A-77 se ha desprendido de la Plataforma Ekstrom en la Costa Princesa Martha de la Antártica», confirmó en un comunicado el Centro Nacional del Hielo de Estados Unidos (USNIC) el 16 de agosto del 2021. Esta plataforma está en el Mar de Weddell, al este de la Antártica, y otros grandes icebergs que se han desprendido desde esta zona han navegado hacia el norte y luego hacia el este, por el Atlántico. ¿Qué pasó entonces con el A-77, otro iceber tabular, que fue a dar a otro lado?
«Hay una corriente que se llama Corriente Transicional con Influencia del Weddell (TWW), que se mete al Bransfield y se mezcla con otras aguas que son un poco más cálidas, que vienen del Mar de Bellinghausen (TBW). Las aguas de la TWW habrían acarreado a este témpano. Son más frías y salinas», cuenta Andrés Rivera, glaciólogo y profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile.
La TWW corre hacia el suroeste, pegada a la costa de la Península Antártica. La TBW lo hace en sentido contrario, pegada a la costa de las Shetland. «La circulación que se da ahí en el Bransfield indica que se debiera revertir la dirección de este témpano y moverlo hacia fuera, volverlo hacia al norte», cuenta.
La Armada emitió un «radio aviso» de seguridad a la navegación por este témpano, que tiene 370 kilómetros cuadrados, casi diez veces la superficie urbana de Punta Arenas. Un «radio aviso» es una notificación que se transmite por radio a todas las embarcaciones en una zona, para informar sobre peligros, cambios en las condiciones marítimas o cualquier información relevante para la seguridad de la navegación. Esta zona tiene alto tránsito marítimo, porque es la puerta de entrada a la Antártica.
El 9 de abril de este año, el A-77 estaba en el Golfo Erebus y Terror, en el costado este de la punta de la Península Antártica, navegó hacia el norte, giró hacia el oeste, giró hacia el sur entró al Estrecho Bransfield en junio. «Es probable que se mantenga en el área durante estos meses, debido a que el agua de mar del Estrecho Bransfield se está congelando, limitando su avance. Esperamos que a mediados de noviembre se comience a descongelar», afirma en un comunicado Ismael Escobar, jefe de la Sección Glaciología del Centro Meteorológico Marítimo de Punta Arenas de la Armada.


