Sebastián Zamora declaró en el segundo día del juicio en su contra
Dice que esos días trabajaban hasta 18 horas diarias. Nunca quise que pasara, afirmó entre sollozos.
De terno y corbata, y siempre con la mirada hacia los jueces del Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago, Sebastián Zamora, el ex carabinero acusado de empujar a un adolescente por el Puente Pío Nono en octubre del 2020, declaró en el segundo día del juicio en su contra.
Su relato duró una hora con 15 minutos y comenzó con su ingreso a las filas de Carabineros el 21 de enero de 2019 a la Escuela de Formación Los Andes, desde donde egresó el 1 de diciembre del mismo año. Tras pasar en un corto tiempo por varias comisarías y de realizar un curso de control de orden público, impuesto debido al contexto social post 18-O, fue trasladado a la 40a Comisaría de Fuerzas Especiales, donde formó parte de la sección 25 del Escuadrón 16.
«El 3 de marzo del 2020 participé por primera vez en los disturbios de Plaza Baquedano (?) comencé a ser un aprehensor», dijo. Agregó que el trabajo era muy agotador. «Recuerdo que trabajábamos 12 horas, incluso a veces más de 18 horas continuas».
Zamora dijo que el 2 de octubre del 2020 el servicio comenzó a las 7 de la mañana en Plaza Baquedano, con un receso a las 14 horas para almorzar. Luego retornaron pasadas las 16 horas, cuando ya había manifestaciones, tanto pacíficas como agresivas.
Describió que mientras estaba replegado cerca del Puente Pio Nono divisó al adolescente. «Al costado izquierdo de un carro lanza-aguas verde logro ver a una persona que estaba con un objeto tipo lanza intentando agredir a los funcionarios que estaban dentro del carro. Portaba una capucha color blanca y en su cabeza tenía un color naranjo muy llamativo, tenía una polera negra, un pantalón con rayas y unos guantes blancos», relató.
Luego, dijo, los carabineros, recibieron la orden de realizar una arremetida hacia el Puente Pío Nono con el objetivo de dispersar a los manifestantes y detener a personas en delitos flagrantes.
Así relató el momento de la caída: «Cuando comienzo a correr en velocidad hacia el norte miro a la izquierda y veo que paralelamente al puente iba corriendo esta persona que ya había visto minutos atrás golpeando un carro policial con un objeto tipo lanza. Cambio mi dirección hacia mi izquierda y me dirijo directamente hacia él. Mientras voy acercándome hacia la baranda voy con mi brazo derecho de forma extendida a la altura de sus hombros y el brazo izquierdo a la altura de su cintura, todo esto con el fin de poder abrazarlo y derribarlo para posteriormente detenerlo. Abro mis brazos, y al momento de llegar a la persona, ésta se gira, hace un movimiento como de giro hacia la izquierda e impacta su hombro con mi pecho, lo que hace que choquemos y yo salga proyectado un par de metros hacia el norte, deslizándome, perdiendo el equilibrio mientras que lamentablemente, la otra persona sale proyectada hacia la baranda del puente».
«Mientras voy deslizándome, voy viendo cómo la persona va sobre la baranda, cayendo. Me asomo por la baranda y es ahí cuando veo a esta persona que estaba en el río. (?) Yo retrocedí buscando qué hacer, desorientado, en shock, los manifestantes se nos vinieron encima, no sabía qué hacer, buscaba instrucciones (?) Es una situación que jamás quise que pasara», sostuvo con la voz entrecortada.
Zamora aseguró que sus superiores le ordenaron retirarse. Al día siguiente fue detenido por la PDI. «Había una declaración de una persona haciendo alusión a que yo había tomado a esta persona en el frente de Pío Nono por los pies y lo había lanzado al lecho del río».
Entre lágrimas, Zamora comentó que recibió varias amenazas por WhatsApp y por redes sociales. «Incluso, amigos míos de toda la vida insultándome (?) era súper difícil en ese momento ser carabinero. Recibí bastantes amenazas. Subieron una foto de mi mamá a redes sociales».


