Renato Garín desmenuza el resultado de las primarias oficialistas del domingo
El abogado Renato Garín fue uno de quienes anticipó el desfonde del Frente Amplio luego de las elecciones primarias del pasado domingo. «La campaña de Gonzalo Winter fue adolescente y negligente. Pareció más un actor de su propia vida que un candidato real. Su franja no mostró su mundo cotidiano ni su familia real. Prefirió guiños antiélite, como La Lista del Pueblo, olvidando que él es diputado y parte del gobierno. Fue un error estratégico: quienes votaron ayer querían liderazgo y gobernabilidad, no performance», asevera con los resultados en la mano.
El abogado recuerda que en su libro best seller «Los reemplazantes» -puntea la lista de los más vendidos de El Mercurio- «describo esa generación como brillante en la denuncia, pero incapaz de articular poder real. Winter mostró exactamente eso: narcisismo, falta de autocrítica y exceso de épica millennial, hoy muy rechazada».
El exdiputado precisa que «el fenómeno más claro es que las mujeres millennials abandonaron al Frente Amplio. Lo de Gonzalo Winter fue un derrumbe silencioso, pero previsible: Jeannette Jara mostró un carisma sereno, práctico y territorial, muy distinto al feminismo universitario y radical que encarna la ministra Antonia Orellana. Mientras Jara proyecta gobierno y certezas, el Frente Amplio quedó asociado a disputas internas, teorías identitarias y gestualidades moralistas. El resultado es claro: el feminismo frenteamplista, que prometía un cambio profundo, hoy genera más resistencia que adhesión, incluso entre mujeres jóvenes».
Video
Garín precisa que la desafección del feminismo millennials se precipitó «luego del video en redes sociales de Winter jugando al doctor con comediantes, una de ellas embarazada. Fue un error estúpido. Quiso ser gracioso y terminó pareciendo frívolo, desconectado y adolescente. En el mundillo millennial le salió carísimo, los grupos de WhatsApp de feministas estallaron. Me atrevo a decirte que esto es un hito en la relación entre el activismo feminista y el Frente Amplio» (vea el video en el siguiente link: https://shorturl.at/AIGtP).
Con esta estrategia, recalca Garín, «Winter intentó despolitizar su campaña con videos y chistes fáciles, olvidando que su generación proclamó que todo es político. Esa incoherencia le costó caro: quiso mostrarse cercano y terminó viéndose vacío, como un actor que no cree en su propio libreto».
¿Esto es una lápida al FA, las mujeres millennials crecieron y no creen más?
«El Frente Amplio queda atado a Boric. Ni Winter ni Vodanovic ni Jackson podrán recuperar la épica millennial. Sin su figura, el proyecto se diluye; no tienen sucesión real ni un relato que vuelva a encender al país. Me pregunto si acaso no era esto lo que soñaba Boric, un partido atado a su liderazgo, esperando su retorno, cual Cristo magallánico».
Perdieron hasta en Valparaíso, antiguo bastión frenteamplista.
«El Frente Amplio se desfondó en la región de Valparaíso, su antigua fortaleza electoral. Esto se debe a la población universitaria que es proporcionalmente mayor. En Valparaíso, la comuna, Jeannette Jara arrasó con un voto popular y disciplinado, mientras Winter no logró ni remotamente reactivar la épica millennial que alguna vez llenó plazas. En Viña del Mar ganó Carolina Tohá, mostrando que su estilo socialdemócrata y moderado conecta mejor con el electorado de clase media viñamarina, más desconfiado de las apuestas rupturistas del Frente Amplio. No es un buen resultado para Sharp, quien la tendrá muy difícil para ser senador. El triunfo de Jara, cierra la puerta a la candidatura testimonial del gobernador Rodrigo Mundaca».
¿De acá a noviembre solo se ve más polarización?
«Chile se encamina a una polarización inédita en primera vuelta. Por un lado, Jeannette Jara, la candidata del Partido Comunista, proyecta un liderazgo disciplinado y popular, heredero de la vieja izquierda obrera. Del otro, José Antonio Kast encarna una derecha dura, anclada en la nostalgia autoritaria y el orden. Entre ambos se sitúa Evelyn Matthei, hija de un general de la dictadura, que representa una derecha liberal-conservadora, pragmática y con experiencia de gobierno. Es un cuadro histórico complejo: el PC con su mejor carta presidencial en 50 años; la ultraderecha, consolidada como alternativa; y la derecha tradicional aferrada a su votación histórica, haciendo guiños a la Concertación a la cual culpó de los peores males. El Frente Amplio, sin Boric en la papeleta, no figura. La generación millennial, sin embargo, tendrá en su mano la segunda vuelta, tanto los millennials de derechas como de izquierdas, especialmente las mujeres, por eso el guiño femenino constante».
¿Hay espacio para una sorpresa que juegue en el centro como Harold Mayne-Nichols o MEO?
«El espacio progre hoy está sobrepoblado de figuras jóvenes, aunque ninguno estará en la papeleta. MEO carga con la fatiga de sus múltiples candidaturas, aunque sin Boric en el escenario podría captar parte del electorado frenteamplista huérfano, pero sin épica renovada y será solo un recurso testimonial. Harold, por su lado, podría proyectarse como un Macron chileno light, representando al centro tecnocrático con eficiencia gerencial, discurso anticorrupción y guiños a la derecha liberal empresarial sin la dureza moral de Kast ni la carga histórica de Matthei. No viene de la política tradicional, aunque es el más cuico y elitista del panorama, con sus hijos en el Grange (School) y un estilo de vida primermundista. Todo eso le suma en un contexto de desprestigio institucional y arribismo de clase media. Su gestión en la ANFP y su imagen en el mundo deportivo le dan transversalidad, aunque también son su debilidad si se vuelven virales sus errores, excesos y sus sueños faraónicos de organizar juegos olímpicos o traer a Guardiola».


