Mari Godoy recordó cuando Karina Laskarin se quedó en su casa por 7 meses

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En el debut de su podcast Mari con Edu, con su yunta Eduardo Fuentes

En 1997 la animadora tuvo que pasarle su pieza a la recordada modelo argentina que pasaba un mal momento: No había cómo sacarla, siempre decía que a fin de mes se iba.

«¿Es verdad que tu mamá una vez invitó a la casa a una modelo argentina que te embarró con la pieza?», le pregunta Eduardo Fuentes a María Luisa Godoy. Ella de inmediato contesta: «Sí, es verdad. Karina Laskarin», y procede a detallar esa historia. Esta conversación es parte del debut de «Mari con Edu», el podcast de ambos animadores, que se hicieron yuntas animando el matinal de TVN, y que ahora, aunque ya no comparten esa labor, quisieron sacar este proyecto que tendrá capítulos con video cada sábado al mediodía por Spotify y YouTube. ¿Y cuál es la historia con Karina Laskarin? Acá Mari la recuerda.
Como contexto es necesario hablar un poco de Karina Laskarin: modelo argentina quien hizo recordadas publicidades en Chile a fines de la década de los 80 para Pisco Control, donde hacía un striptease en un globo aerostático, y otro de Nino Mori para la marca Arrow donde se pone ropa masculina, así como algunas participaciones en «Martes 13» (Canal 13). De una frondosa y rulienta caballera rubia y ojos claros en esa década, y en los 90 con el pelo alisado y mirada felina.
María Luisa recuerda que su cruce con Karina sucedió en 1997, cuando la animadora cursaba su primer año de periodismo en la universidad a sus 17 años. «En ese entonces mi padrastro y mi mamá (Carmen Ibañez) se acababan de separar. Nos fuimos primero a vivir a un departamento en calle Luis Carrera en Vitacura, de tres piezas y yo ahí compartía pieza con mi mamá, y en las otras mis tres hermanos. En ese edificio, vivía Karina Laskarin».
Sigue: «Karina era más que buenamoza, era sensacional. Estupenda, pero es-tu-pen-da y súper encantadora. Tenía un hijo, un cabro chico rubio precioso. Entonces los dos te conquistaban. A mi mamá ese niño le dio una ternura tremenda, y ahí se conocieron. Karina le empezó a llorar sus penas a mi mamá, que estaba apretada económicamente. Diría que en ese edificio era de puros solteros o separados, todos tenían algún drama».
A la madre de la animadora, «le empezó a ir mejor y se compró un departamento más grande en (avenida) Santa María. Yo estaba feliz porque ahora tenía una exquisita pieza sola, que tenía una terraza así que me compré un perro salchicha (raza Dachshund), que le puse Rocky. Pero este lugar me duró nada, unos tres meses, porque mi mamá me dijo que Karina no tenía un peso, que iba a dejar el edificio, que su hijo se iría a Argentina, así que si se podía quedar unas semanas en mi casa. Esas semanas se convirtieron en siete meses. No había cómo sacarla, siempre decía que a fin de mes se iba, que ahí arreglaba (su situación) y era el cuento del lobo».
¿Cómo fue la convivencia con ella?
 
«Mira, estábamos todos indignados porque se despertaba a las 12 del día. Cuando la pasaba a buscar algún pretendiente, abajo del edificio, no lo hacía pasar aunque decía que esa era su casa. Karina me pasaba enseñando trucos de belleza, me acuerdo que un día yo iba a salir con mi pololo de esa época y yo estaba con los ojos rojos, y sacó un limón. Me dijo que para ser bella hay que ver estrellas, confía en mí, y me echó jugo de limón en cada ojo y yo me morí, no te imaginas el dolor».
En el podcast contó que ella le usó el espacio en su clóset.
«Tooodo. Mi única venganza fue que mi perro le rompió unos zapatos. Yo no le decía nada porque en esa época tenía mucho menos carácter, y con ella rondaba entre la rabia y la pena que me daba su situación de que estaba mal económicamente, en otro país y con su hijo lejos. Pero compartimos harto, si vivió con nosotros. Mi mamá, con el carácter que tiene, nunca se atrevió a sacarlo con ella, se llevaban bien si igual Karina tenía su encanto. Todo terminó cuando mi mamá tuvo un pololo con mucho carácter y él la echó, ahí no tuvo más excusas y se fue, y ahí volví a tener mi pieza».
¿Volvieron a saber de ella?
 
«Nunca más supimos de ella, yo creo que se fue media picada. Desapareció».

En 1997, Karina fue contratada por Megavisión (Mega actualmente) para una temporada de «Sal y pimienta», programa de Antonio Vodanovic. Luego tuvo un rol en la teleserie «Fuera de control» (1999) de Canal 13 y tuvo el programa radial «Sexto sentido» con Pilar Cox en Radio Zero. Al tiempo se alejó de los medios locales.

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