Los Kansas City Chiefs derrotaron a los San Francisco 49ers
La cantante voló en jet privado desde Tokio para llegar al evento y se comió todas las uñas durante el encuentro.
El Super Bowl, el mayor evento deportivo de los Estados Unidos donde se define al campeón de la NFL (National Football League), ni siquiera había comenzado y la transmisión televisiva ya había mostrado tres veces a Taylor Swift, quien estaba en el estadio viendo a su pololo. Ese detalle ya marcaba que la presencia de la cantante en el estadio sería el factor diferente en este evento, muy por sobre el show que haría Usher en el medio tiempo, y así lo fue. La rubia, quien se mandó un viaje de aquellos para llegar a Las Vegas, sufrió y celebró durante el partido entre los San Francisco 49ers y los Kansas City Chiefs, donde juega su pareja, Travis Kelce.
Swift actuó el sábado en Tokio y apenas terminó su show partió corriendo al aeropuerto para tomar un avión privado que la trasladó a Estados Unidos. Se especulaba que aterrizaría directo en Las Vegas, donde se jugó el partido, pero no fue así: llegó a Los Angeles y después se trasladó a la ciudad de los casinos. Según mostró la cadena CBS, ella llegó dos horas antes del partido al Allegiant Stadium, de la ciudad de Nevada.
La primera vez que la transmisión oficial mostró a Taylor fue cuando el cantante Post Malone interpretaba «America the beautiful», antes del encuentro. La rubia estaba cantando abrazada a su amiga y actriz Blake Lively («Gossip girl»). Poco después la mostraron cantando el himno nacional de los Estados Unidos.
Con el partido ya en marcha, cada vez que los Chiefs hacían una jugada buena la mostraban en la pantalla celebrando, gritando y abrazándose en el palco. El problema era que su pololo, en el inicio del partido, tuvo poco y nada de acción, incluso en un momento, quizás producto de la frustración, le gritó y empujó a su entrenador, un arrebato que fue captado por las cámaras y que sorprendió a todos.
Mientras el partido avanzaba, los nervios de Taylor quedaban en evidencia porque cada vez que la enfocaban estaba jugando con sus manos o comiéndose con las uñas y su sufrimiento se alargó más de lo tradicional, porque el partido, en su tiempo regular, terminó empatado a 19, por lo que fueron a tiempo extra para definir al ganador. Ahí fue donde los Chiefs se impusieron por 25 a 22 y Taylor, finalmente, pudo celebrar con ganas.


