Colo Colo alistaba el festejo de una nueva copa cuando sus propios hinchas invadieron el campo
Carlos Palacios y Arturo Vidal anotaron los goles albos. La jornada terminó con las butacas aledañas al memorial en llamas. La ANFP tiene 48 horas para resolver si mantiene el resultado o se juegan los 13 minutos que faltaban a puertas cerradas.
Apenas se paralizó el partido en el minuto 77 Arturo Vidal, autor de uno de los goles con que Colo Colo derrotaba a Huachipato por la Supercopa del fútbol chileno, fue hacia el sector norte para pedirles a los hinchas de la galería que pararan con los desmanes. Lo escucharon y hasta le pidieron unas selfies, pero no sirvió. El partido no llegó a su final y el desenlace del cotejo se definirá entre lunes y martes en las oficinas de la ANFP.
La batalla entre la Garra Blanca y los guardias, policía privada y Carabineros tuvo varios capítulos. Antes de iniciarse el partido fue el primer encontrón y todo siguió en el minuto de silencio por la muerte del ex presidente Sebastián Piñera y las víctimas de los incendios.
Hubo cantos y lienzos contra el ex mandatario. Fuegos de artificio e hinchas que saltaron el perímetro de la tribuna.
Los tempranos goles del Cacique, obra de Carlos Palacios y Arturo Vidal, apaciguaron los enfrentamientos durante el primer tiempo, pero llegó el descanso y la situación empeoró.
El partido se suspendió varios minutos, con los equipos en camarines y una batalla entre los barristas y todo el personal de seguridad. El epicentro del conflicto siempre fueron los lienzos. Primero los barristas los colocaron, luego Carabineros se los quitó y en otro choque los fanáticos los recuperaron. Hubo peleas en plena pista de atletismo.
El duelo de campeones entre Huachipato, ganador del Torneo Nacional, y Colo Colo, vencedor de la Copa Chile, con varios minutos de retraso, logró reiniciarse, pero vino un nuevo llamado a evitar hechos de violencia y cuando la segunda etapa entraba en su epílogo otra vez se suspendió. Entró en escena Vidal, habló con los hinchas e igual desde la organización optaron por suspenderlo definitivamente, pese a las conversaciones de varios jugadores con Yamal Rabaj, gerente de competiciones de la ANFP.
«Era un espectáculo muy bonito y se vio empañado por estos incidentes. Nos preocupamos porque vino nuestra familia y nos dio miedo que les pase algo. Es una situación incómoda.
Que la gente venga a apoyar a ver a su equipo y no a hacer desmanes. Este tipo de actos no beneficia a nadie. Los hinchas de mi equipo generalmente tienen un comportamiento súper bueno. No hemos tenido problemas en el sur, se da en los equipos más grandes y ahora sucedió. Esto va más allá del estadio, es algo más social», dijo Benjamín Gazzolo de Huachipato.
La suspensión definitiva desató un momento tétrico porque en la galería norte algunos fanáticos les prendieron fuego a las butacas colindantes al memorial del Estadio Nacional.
Fueron 160 asientos dañados, de los cuales 90 los consumió el fuego. Un par de tablones de la Escotilla 8 del memorial, que recuerda que el estadio fue centro de detención, tortura y desaparición de personas en 1973, también sufrió daño. «Es deplorable la situación vivida y creemos que no representa a nuestro club, pero estamos abiertos a que este partido pueda continuar. Los hechos de violencia no los justificamos de ninguna manera», agregó Daniel Morón, gerente deportivo de Colo Colo.
En la zona de camarines y alrededores todo fue confusión, entre los familiares de ambos equipos que deambularon por el sector sin saber dónde ir y con temor de abandonar el Estadio Nacional. Arturo Vidal salió en chalas a buscar a sus cercanos y los llevó a un lugar más seguro. Ambos planteles estuvieron hasta varias horas después de suspendido el pleito moviéndose entre los vestidores y los buses sin poder, por seguridad, evacuar al recinto. Los asientos, un par de maniquíes y el improvisado set de televisión con que TNT Sports iba a hacer el postpartido también quedaron relegados en un rincón del acceso al hall central.
En Huachipato no ven con optimismo el futuro del partido, considerando que quedan 13 minutos reglamentarios y los descuentos para el final. El 2-0 abajo y la violencia desatada no los tiene enfocados en su reanudación. «Analizar esto es muy difícil, cuando no se puede hablar de fútbol y se debe hablar de incidentes. Se suspendió el partido en 32 minutos del segundo tiempo. Jugamos con un rival de jerarquía. Me parece que con todo lo que pasó ya está desnaturalizado. No vamos a venir por veinte minutos», sostuvo Javier Sanguinetti, técnico de los acereros.
Desde la ANFP aclararon que la organización cumplió con los protocolos exigidos para las 32 mil personas que asistieron al partido. «Se dieron los avisos correspondientes, se dio el tiempo de suspensión temporal y actuó Carabineros y seguridad privada para siempre buscar la continuidad del partido. Se retrasó el inicio del segundo tiempo, se hicieron nuevos llamados, y terminamos con la decisión de suspender ante los lesionados de seguridad privada y de Carabineros. El directorio de la ANFP tiene 48 horas para dirimir qué pasa con el partido», explicó Felipe de Pablo, gerente de operaciones y seguridad del fútbol chileno.


