Mauricio Bustos, alias FlowGPT, crea letras, voces y arreglos con la ayuda de las máquinas
Nuevas tecnologías de producción ya se enseñan en las escuelas de sonido.
Al alcanzar cierto estatus, algunos músicos gustan de despojarse de su pasado más pop para transitar por una vía más avant garde. En ese contexto, en noviembre apareció la canción «Demo 5: NostalgIA», que sonaba como el Bad Bunny de hace algunos años, más relajado y menos dark.
Parecía real, un regreso a las raíces, pero no.
El tema se viralizó rápido y pronto vino un problema grande: la voz era producto de la inteligencia artificial; Bunny -lejos de sentirse halagado- la calificó con un sinónimo de estiércol e hizo que la bajaran de todos los servicios de streaming.
Mauricio Bustos, temuquense, alias FlowGPT, fue el autor de esa polémica canción. Meses más tarde, sus cuentas son alegres: Samsung lo reclutó para componer el jingle de su serie Galaxy S24 -algo así como el «Cámara Increíble» de Denise Rosenthal- que debuta el 22 de febrero. La idea es que la canción haga juego con un celular muy potenciado por la IA.
«Decidimos colaborar con FlowGPT porque vimos el impacto positivo de su música y cómo conecta con las personas de forma simple gracias a la IA. Hacía perfecto sentido trabajar juntos», afirma Carolina Escaida, branding creativo de la marca surcoreana.
La idea de Bustos es perfilarse como productor, al estilo del argentino Bizarrap. La polémica con Bad Bunny, admite, le ha dado vuelo.
«Me favoreció totalmente a nivel mediático. Si no se hubiese enojado, quizás nadie habría sabido que la canción no era de él. Pero también nos catalogaron en la industria un poco como piratas, entonces estamos tratando de solucionar las relaciones», cuenta.
«Podemos probar»
Autodidacta, Bustos explica que lo que él hace con inteligencia artificial es ajustar las voces. La de FlowGPT, por ejemplo, es una amalgama de la suya con la de su hermano; tanto la producción como los arreglos de las canciones son de su autoría, al igual que las letras.
«A nivel de producción musical, como en toda área existe una competencia tremenda y se valora la rapidez. Es muy importante saber sobre estas herramientas, porque así las puedes meter en tu flujo de trabajo y sacas productos más rápidos y mejores», destaca.
Hay todo un debate sobre el arte, la IA y la creatividad.
«Creo que son nuevas áreas que se abren. Podemos probar: aquí nadie le quiere hacer daño a nadie. Una vez que se empiece a ordenar un poco el asunto y se vea cómo facilita las cosas, se va a ampliar el espectro de gente que pueda vivir de la música».
¿En qué aspectos musicales cree que la inteligencia artificial nunca nos superará?
«Hay algo en la conexión que generas a la hora de escribir canciones. Le puedes dar toda la data a una inteligencia artificial, y a lo mejor te va a tirar una letra de una canción bastante decente, pero no la conexión que hay al escribir e interpretar. Lo otro es que yo creo que la IA nunca va a poder emular al 100% ese timbre puro humano, siempre va a tener algo un poco robótico».
Formación académica
En el instituto Arcos se dicta la carrera de Producción Musical ; dura ocho semestres y se enfoca en quienes quieran ser parte de la escena. ¿Qué aprenden? «Escribir y leer música, manejar diversas tecnologías digitales, crear arreglos y composiciones, además de dirigir sesiones de grabación en estudio. Cuentan con cinco talleres donde deben realizar producciones de diferentes géneros y niveles de complejidad», dice Roberto Muñoz, director de la Escuela de Sonido y Música.
¿Cree que la IA es una amenaza para el oficio musical?
«No es una amenaza, sino una herramienta que potencia las habilidades. El productor define la identidad sonora y musical del single, EP o álbum, y se apoya en la IA para realizar diversas propuestas y solicitar referencias, pero es el productor quien decide cómo queda la obra final o cuál es la alternativa es la mejor».
En AIEP dictan las carreras de Técnico en Sonido e Ingeniería de Ejecución en Sonido . «La producción musical es central en nuestras mallas: muchos estudiantes han generado sus sellos discográficos, estudios de grabación y productoras de eventos», destaca Raphael Franca, director de la Escuela de Sonido, Televisión y Locución.
¿Cómo ve el futuro en la producción musical?
«Ya existen aplicaciones sorprendentes, como el trabajo que ha realizado Peter Jackson con los archivos de los Beatles, algunos experimentos de composición basados en algoritmos asociados a artistas específicos, procesadores que hasta hace un tiempo eran inimaginables. Pero las nuevas herramientas no suplantan el quehacer del sonidista, sino que transforma los flujos de trabajo. La IA es una herramienta que potencia la creatividad».
A cantar a la plaza
Mauricio Bustos no entiende muy bien a aquellos que proclaman que el arte debe ser 100% humano. «Si fuera por eso tendrían que agarrar una guitarra, una batería, colocarse al medio de la plaza y cantar al aire libre, sin amplificadores ni monitores. Estaríamos llenos de demandas de plagio, porque -ponte a pensar- si solamente dependiéramos de una guitarra para hacer una melodía ya se habría inventado todo», opina.


