Comandante de Bomberos cuenta por qué fue tan difícil apagar el incendio del centro de Santiago
Académicos advierten que largas exposiciones a altas temperaturas pueden tener consecuencias indeseadas en algunas viviendas.
Tras arder por casi 24 horas, recién pasado el mediodía de este viernes Bomberos logró apagar el incendio que afectó a los tres subterráneos del edificio emplazado en la esquina de las calles 21 de Mayo y Monjitas, justo al costado oriente de la Municipalidad de Santiago, en la Plaza de Armas.
Diseñada a fines de la década del 50, la construcción fue concebida para un uso mixto: la torre, con más de cien departamentos, se alza sobre una placa comercial que a nivel de la calle alberga a la Galería 21 de Mayo. Bajo ella, se construyeron las históricas salas de cine Nilo y Mayo. Precisamente esa parte más baja convirtió a esta emergencia en un reto mayúsculo para los voluntarios de Bomberos.
El comandante Giorgio Tromben, del Cuerpo de Bomberos de Santiago, explicó que «aunque el incendio fue abajo, en los subterráneos, el denso humo que subió por las cajas de las escaleras y los shaft de ventilación, obligó a la evacuación de unos 200 residentes». De ellos, dos necesitaron atención médica ambulatoria, mientras que una tercera, una adulta mayor, aún se encuentra en riesgo vital.
Un horno
«Este mes hemos tenido al menos tres emergencias por fuego en subterráneos, lo que dificulta nuestro trabajo, debido a los pocos accesos que suelen tener y a su mala ventilación, lo que repercute en una mayor acumulación de calor», explicó el comandante.
«Las salas de cine funcionaron de manera similar a grandes hornos de hormigón, alcanzando temperaturas que variaron entre 500 y 1.000 grados Celsius, debido a la gran cantidad de material inflamable que contenían», contó el voluntario. Además, detalló que para ser más eficientes, «tuvimos que comenzar a apagarlo desde afuera, hacia los espacios más confinados».
Pero esa no fue la única gran dificultad que enfrentaron. Debido al diseño arquitectónico del edificio, se produjo la poco común situación de que el fuego, que partió en el primer subterráneo, en vez de subir, descendió.
«En general, es difícil que el fuego baje por efecto de la gravedad, pero en este caso los pasillos tenían comunicación y se juntaban en el descanso de una escalera, donde el humo con partículas y gases a muy altas temperaturas fue capaz de propagar el fuego desde el nivel -1, al -2 y -3», describió el oficial bomberil.
Edificios mixtos
Según Mario Pinto, académico de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago, una larga exposición al fuego podría tener consecuencias indeseadas para algunas construcciones, especialmente si son de material más ligero.
«Si el edificio es de concreto o de hormigón armado, lo más probable es que la estructura se resienta muy poco y solo en las primeras capas», asegura.
Sin embargo, «si el piso, las paredes o el techo no tienen una estructura suficientemente firme o gruesa como para absorber o dispersar la temperatura, va a cambiar su composición, porque cuando se calientan, se expanden y la fuerza que se ejerce en los vértices y uniones, podría llegar a hacer que la estructura de esa pieza se quebraje o descuadre».
Para el profesor Francisco San Martín, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Artes, Ciencias y Comunicaciones (Uniacc), los incendios en edificios de uso mixto se han vuelto cada vez más comunes, a medida que se acelera el deterioro de la seguridad del centro.
«Santiago centro se está quedando vacío, por lo que, tanto departamentos como locales comerciales desocupados, se están convirtiendo en bodegas improvisadas, con todos los riesgos que eso conlleva», dice.
En su opinión, «el mayor peligro está en que si un espacio está pensado para cine, todo sus sistema de ventilación y red húmeda están diseñados para ese fin, por lo que es probable que no sean tan eficientes a la hora de apagar el mismo incendio que podría darse en una bodega».


