En el tercer día de la apelación
Dijo que sí estuvo en la residencia donde vivía la joven japonesa antes de su desaparición.
Doce horas duró la tercera jornada del juicio de apelación en contra del chileno Nicolás Zepeda por el crimen de la japonesa Narumi Kurosaki, y por el cual en una primera instancia fue condenado a 28 años de cárcel.
Primer cara a cara. El profesor Jérémie Bride fue el primero en llegar al tribunal de Vesoul, en Francia. El investigador conoció a Zepeda cuando enseñaba en la Universidad de Tsukuba (Japón), donde también conoció a Narumi antes de que ella viajara a estudiar a Besanzón. Según el medio galo «LEst Républicain», Bride relató que el chileno le mintió al no contarle que había viajado a Besanzón y visto a Narumi días antes de su desaparición.
En ese relato, el abogado Randall Schwerdorffer pidió permiso para preguntarle al acusado por qué no le contó al profesor sobre su viaje. «No me preguntó sobre Narumi (?) Él no me hizo esa pregunta», respondió Nicolás Zepeda. «No veo cómo pude haber inventado esto», replicó Bride.
Segundo cara a cara. Nadia Ouaked, compañera de estudios de Narumi, relató que la tarde de un día, entre el 1 y el 5 de diciembre, tras llegar a la residencia universitaria, se sorprendió al encontrar en la cocina colectiva, ubicada en el cuarto piso, a un joven acurrucado con la cabeza apoyada en las rodillas, detrás de la puerta.
«Se levantó y me habló en un idioma que no conocía. Nos comunicamos por gestos y en inglés. Tenía los ojos hinchados de quien ha llorado mucho (?) me explicó que se sentía mal. Se enjuagó la cara y salió», relató la mujer. Días después Ouaked aseguró que reconoció al joven en un set fotográfico de la policía. Era Nicolás Zepeda.
El abogado Schwerdorffer le preguntó a Zepeda si la testigo estaba mintiendo, ante lo cual el imputado se puso de pie y dijo: «Nunca he estado en el cuarto piso, no he visto a esta persona». Inmediatamente Nadia Ouaked le respondió. «Estoy segura. No me he olvidado de su rostro (?) ¡No puedo mentir sobre esto! Sentí pena por él y si pudiera, lo habría ayudado. La cocina está frente a mi habitación», insistió. Luego, Zepeda agregó: «Entré al edificio, fui a la habitación de Narumi y toqué su puerta, en el primer piso. Pero no subí al cuarto piso». El chileno sitúa esta incursión el 2 de diciembre del 2016, «por la tarde».
La sorpresa de los abogados fue evidente. Hasta ese momento Nicolás Zepeda siempre negó haber ingresado a la residencia universitaria, salvo la tarde del 4 de diciembre cuando se encontró con Narumi y fueron a un restaurante.
Revelación. El presidente François Arnaud, magistrado experimentado, tomó el control del debate y le preguntó directamente a Zepeda cuál había sido el objetivo de su viaje.
«Básicamente, ver a Narumi», dijo Zepeda, generando nuevamente asombro en los presentes. Durante el primer juicio Zepeda siempre negó haber viajado por Narumi. Su tesis era que había ido a Besanzón a ver universidades.
«¿Por qué quiso volver a ver a Narumi?», le preguntó el juez. «Quería que todo estuviera bien. Continuar nuestra amistad, quería tener respuestas a las preguntas», respondió Zepeda. «¿Tenía en mente reavivar su relación romántica?», consultó el magistrado. «No creo, pero nos conocimos, ¿por qué perder eso?», dijo Zepeda. «¿Por qué olvidó dar esta información (en el juicio de primera instancia)?», insistió el juez. «Creo que me dio un poco de vergüenza por querer seguir intentándolo. Estaba muy asustado. Vi que querían construir una historia que no era cierta. Tenía miedo de que lo usaran en mi contra. Hubiera sido más fácil decirlo, hoy lo veo más claro. Estoy aquí para poner todo sobre la mesa para ustedes. Van a juzgar lo que van a juzgar, pero hoy ya no tengo miedo», dijo el chileno dando vuelta su versión.
«Si alguna vez mentí, omití, no concreté cosas, lo diré», asumió el acusado. «¿Hay alguna información sobre la desaparición de Narumi que no haya dado hasta ahora?», preguntó el juez.
«No, pero durante los interrogatorios me hicieron preguntas, vi intenciones y, a veces, mentí. Lo lamento mucho», respondió. «¿En qué puntos?», preguntó el juez. «Se lo diré a medida que avancen los debates. No se me ocurre, pero discutiremos el asunto durante varios días».
Padre e hijo. Durante uno de los recesos, Humberto Zepeda, padre de Nicolás, aprovechó para hablar con su hijo en un lugar privado, situación que molestó al fiscal Etienne Manteaux, quien, según «LEst Républicain» lo consideró una situación insólita. «Es un privilegio que no se concede a todos los acusados y a sus familiares», dijo al reanudar la audiencia. «Fue autorizado», le explicó el presidente del tribunal.
Sylvain Cormier, abogado defensor de Zepeda agregó: «No es un acusado cualquiera y para su familia es muy complicado. Es una medida de humanidad que es lógica».


