La carta del docente
«Estimados. Estoy desesperado, decepcionado, dolido y extremadamente avergonzado. No sé cómo seguir.
Trabajé años con este grupo, potenciando amistades, uniones, creando lazos, cariños y valores, esperando que den hermosos frutos, pero durante este viaje, donde se suponía que debíamos cosechar lo esperado, lo único que pudimos lograr fueron peleas, faltas de respeto, desobediencias, consumo de droga (marihuana) y desafíos. Seguro mucho de esto es culpa mía como líder, pero tal como uno acepta, entiende y hace autocrítica, lo mismo espero de mis chicos y de ustedes.
Chicos del grupo se organizaron, se apartaron de la zona segura, compraron harta droga con la intención de usarla con más compañeros, la trajeron al hotel, arriesgando a todos los demás e incomodaron a compañeros que no comparten esos vicios. Luego de pillados, mintieron, se acusaron, traicionaron amigos, dejándolos solos sin confesar sus participaciones, dividiendo al grupo, presionaron a compañeros, apuntaron con el dedo, coordinaron con ustedes para ir en contra de otros y para desautorizar a profesores. Qué vergüenza, qué ejemplo.
No tengo duda que no son todos, pero no tengo piso, en gran medida (gracias) a ustedes, por lo que me retiro de la jefatura del curso, dejándolos a ustedes y al colegio con la libertad de continuar con el tipo de educación que prefieren para sus hijos, ya que yo no comparto los mismos valores. Esta desautorización de ustedes, protegiéndolos de una reprimenda razonable después de cometer un delito, me ha causado un daño psicológico tremendo, generando problemas personales, familiares, laborales y sociales, que no aguanto más. Los chicos y ustedes han causado un daño irreversible en mi autoestima y autoridad como profesor, lo que hace inviable mi permanencia acá en el extranjero con los chicos. Por lo que dejo la gira, porque, entre otras cosas, ya no tengo el respeto, ni la confianza, ni piso con los chicos, ni con ustedes, para seguir guiándolos.
Esta decisión está tomada y no será cambiada. Tampoco me interesa escuchar sus opiniones, ni respuestas a mis decisiones, diríjanse a la institución, por medios oficiales.
Por favor, coordinar entre ustedes (y en especial entre los que creen saber más) quién vendrá a reemplazarme. Yo me moveré personalmente de vuelta y dejaré el viático con el grupo para quien tome la posición. Para que puedan coordinar qué apoderado viene y darle tiempo para llegar, sin generar más daño a los chicos, me apartaré de la gira en cuatro días.
Había sido un placer conocerlos, pero me sorprendieron negativamente. Con respecto a los chicos, los echaré infinitamente de menos, pero por ustedes perdí el control».


