Este programa era hasta mayo y ahora seguimos hasta diciembre, admite el comediante
Cuenta que planean hacer el programa en vivo en el mediano plazo y que nos reímos mientras vamos actuando, aunque apunta es un día durísimo cuando graban.
El sketch es el funeral del director de orquesta y en un momento anuncian la llegada de la cantante de la ópera «Madame Butterfly». Tras eso aparece Kurt Carrera vestido de japonesa y avanzando con pasitos cortos. Sin decir una palabra, saca una carcajada en Kike Morandé y el público. «¿Usted es Tutu Tutu?», le pregunta Ruperto. Carrera responde cantando como soprano y luego le consulta a Ruperto, con voz de hombre: «¿Qué le pareció?». Más risas. Ese pequeño momento refleja el trabajo del comediante en el esquema de «Detrás del muro» (CHV): no es de protagónicos, él va por el costado, por eso dice que si este team humorístico fuera un equipo de fútbol, él sería «lateral». Aquí habla del éxito del programa y de su carrera.
El retorno. «Partimos con mucho miedo, porque no sabíamos lo que iba a pasar, pero el feeling y el fiato que tenemos los actores, por tantos años trabajando, lo hace fácil y lo pasamos muy bien. Eso se transmite por la pantalla. Lo principal es cimentar este piso que nos dio CHV y lo estamos logrando hasta la fecha. Esto era hasta mayo, eran 16 capítulos, y ahora seguimos hasta diciembre, que es como el triple de capítulos. Estamos felices porque hay una unión muy linda, nos conocemos hace más de 15 años y se formó algo muy bonito».
Todos aportan. «El humor, en nuestra forma, siempre ha sido de aportar, aunque sea un granito de arena. Como en el fútbol, está el que la lleva, el gallo que da el pase y el que mete el gol. Eso hace un equipo. Acá cada uno tiene una forma; yo hago las tonteras y las estupideces más grandes, pero al final estoy contento con lo que hago, por lo que me dan. Siento que en este equipo me toca un córner, a veces cabeceo y puedo hacer el gol».
El día más largo. «Nos llega el libreto el miércoles (día en que graban) y le puedes meter mano. Es bien encima. Nos reímos mientras vamos actuando. Es un día durísimo, porque la gente cree que llegamos a las 20 y sale el programa, pero no, estamos desde las 8 de la mañana, almorzamos en el canal, tomamos once y se graba a las 20:30, cuando estamos destruidos, pero la adrenalina de grabar hace que salga esto. Después caigo como piedra. Le pido a mi mujer que lleve los niños al colegio el jueves y me deja dormir hasta las 12».
Factor Kike. «Hoy no es lo que era, porque antes era el patrón del fundo, el dueño de todo. Hoy es un rostro más como nosotros, pero se le respeta, porque tiene su trayectoria y su estilo que marcó, que si se enoja se enoja y que cuando se ríe no lo para nadie y llora de risa. Es el mejor jefe que he tenido. Es de una tendencia (política) que no es la mía ni la del 70% del elenco, pero él se ríe con nosotros y llora con nosotros, es de verdad. Ya viene maduro y nunca pensó que iba a volver. Siento que está agradeciendo estar con nosotros. Cuando lo vemos es pura risa, puro pasarlo bien, está disfrutando».
¿En vivo? «El canal está viendo si en algún momento podemos llegar a hacerlo en vivo, que para nosotros es lo óptimo. Nos complican las caracterizaciones y creo que todavía nos falta. Hay que ver cómo se rellena entre cuadro y cuadro, porque en vivo no hay chance de equivocación. Siento que nos falta, pero con dos meses más y con voluntad (puede ser), estamos acostumbrados a eso».
Reflexiones. «Nunca imaginé que iba a llegar a los 40 (años) trabajando en esto y ya llegué a 50. Beto (Espinoza) está cerca de los 60 y sentimos que no hemos hecho nada, por eso estamos preocupados de esto, como que estamos empezando de cero y queremos afirmar el programa, que siga, que no termine acá. Ya no me cuestiono lo que hago. Cuando cumplí 40, me cuestioné: ¿seguiré haciendo esto hasta que me muera? Y bueno, esto es lo que decidí hacer y lo que me sale fácil. Voy a morir haciendo humor».


