Fabián Cerda recuerda las horas extras que hizo cuando fue a jugar a la MLS
El meta se proyecta más allá de los 40años. Puede ser en el fútbol, pero también en la inesperada experiencia que adquirió en Tulsa.
¿Tiene alguna meta específica? ¿Le gustaría ir a otra liga?
«La verdad es que estoy abierto a todo si es que se dan las condiciones. Para mí es relevante estar con mis hijos y todo eso pesa en las decisiones que estoy tomando. Yo tuve una experiencia afuera, en la MLS jugando en Tulsa Roughnecks entre 2017 y 2018, así que no me asusta probar en otras ligas».
¿Fue una buena experiencia la que tuvo en la MLS?
«Sí, jugué harto y me tocó enfrentar jugadores de talla mundial, que van a Estados Unidos a quemar sus últimos cartuchos. Por ejemplo, jugué contra Didier Drogba y me voy a agrandar: le atajé todo jajajá».
¿Fue con su familia o solo?
«Al principio me fui solo y después llegó mi familia. Pero no duró mucho porque ahí comenzó el distanciamiento con mi ex señora y todos terminaron volviendo a Chile».
¿Económicamente fue un paso adelante?
«Claro, pagan bien. El problema es que pagan por temporada y por eso yo estuve tres meses sin recibir sueldo, así que tuve que trabajar en otra cosa».
¿Qué hizo?
«Fui obrero de la construcción ahí mismo en Tulsa. Yo vivía en un departamento compartido y ahí nos dieron el dato de que necesitaban gente porque había que limpiar un terreno porque se iba a construir un colegio. Así que algunos fuimos y nos dieron la pega».
¿Y usted había trabajado antes en algo similar?
«Nunca. Pero aplicaron conmigo el sentido más gringo: empezar desde abajo para luego ir escalando en tareas más importantes. Al principio era junior y me mandaban a traer y llevar material y escombros que se iban juntando y terminé manejando maquinaria pesada: el gato, bulldozers, retroexcavadoras y aplanadoras. Hasta me pasaron una Hammer para que me fuera trasladando de un lugar a otro con material».
¿Le gustó ese trabajo?
«Harto y me gustaría volver a Estados Unidos cuando me retire y hacer esa pega. Quizás hacer mi propio negocio. Aunque tengo mi título de preparador de arqueros, no descarto seguir en este otro rubro. Y llevar también a mis hijos, cuando sean más grandes, a vivir allá donde hay muchas posibilidades para ellos».


