Nace el primer patio «after school» para niños vulnerables

Fecha:

Fundación Don Bosco lo inauguró en La Florida

Antes de que los niños anden deambulado por la calle después del colegio y se metan con alguna pandilla, les ofrecemos un lugar donde están protegidos, dice el presidente de la entidad, Ramiro Urenda.

Desde este martes, La Florida dispone de un centro para que 160 niños y adolescentes desarrollen diversas actividades, como deportes, música, tecnología y hasta puedan hacer sus tareas. El Patio Don Bosco Punitaqui es un «after school», el primero de la Fundación Don Bosco y que quiere replicar en todo el país para enfrentar desde las primeras edades los problemas de violencia y  drogadicción.
El lugar, de 2.134 metros cuadrados, está acondicionado para practicar diversas actividades bajo techo, recibir orientación familiar, participar en juegos recreativos y realizar numerosas otras actividades los siete días de la semana. El 2024 entregó 84 mil atenciones y este año diversifica su oferta con los aportes de GrupoDefensa.cl y Audiomúsica, por unos $300.000.000.
«Esta obra representa para la fundación la primera bajada de bandera de un programa que queremos extender por todo el país», dice Ramiro Urenda, presidente del directorio de la Fundación Don Bosco. «Es un lugar donde cuidamos a los niños de barrios muy vulnerables de la violencia, les damos espacio para jueguen y complementen sus estudios escolares, etcétera», plantea.
Si bien es el primer Patio Don Bosco en Chile, en el resto del mundo hay 1.875.
Urenda dice que se trata de un espacio protegido, donde los niños y adolescentes pueden divertirse, ya que «es la única manera de eliminar la raíz de los problemas que tiene la infancia en Chile».
«Antes de que los niños anden deambulado por la calle después del colegio y se metan con alguna pandilla, les ofrecemos un lugar donde están protegidos, un patio como no tienen en sus casas, para que aprendan un montón de cosas y los dejamos en sus hogares cuando sus padres hayan vuelto», describe.
«Los papás están muy involucrados, para ellos es un alivio gigantesco. En vez de tener a los niños después de la escuela en estos barrios, para ellos es fantástico que estén allí, en el Patio. Hay muchos papás que van a pasar el día allá y acompañan a sus hijos, se organizan pichangas», cuenta.
La Fundación Don Bosco, según el presidente del directorio, es una de las más grandes del mundo en atender a niños vulnerables.
Financiamiento
 

Si bien esta obra salesiana está en todo el mundo, a Chile no había llegado porque «el Estado no lo financia».

La fundación, asegura, trata de hacer estos patios «con fondos privados, con empresas, entonces para nosotros es como un primer triunfo».
Espera que los privados y las personas se entusiasmen con este proyecto para construir nuevos recintos. El segundo será en Bajos de Mena, Puente Alto.

Según la entidad, habilitar cada recinto cuesta $1.200.000.000 y su mantención anual otros $110.000.000.

Claro que los trámites para levantar el recinto en Puente Alto han tardado unos dos años.
«Tenemos todo listo, faltan dos o tres firmas de no sé quiénes y nos lanzamos en el sector más duro de Santiago. ¿Por qué? Bueno, porque ahí se necesita», sostiene.
Urenda advierte que el 46% de los niños de todo el país vive en barrios con violencia crítica, según datos del Observatorio de la Niñez Colunga, y «han visto tiroteos, asesinatos, asaltos».
«Eso es lo que estamos tratando de atacar. El Estado no apoya porque, hay que decir las cosas como son, lo hace cuando los problemas ya se producen, cuando el niño ya se metió con el traficante, ya cometió el robo,  ya se quedó en la calle y ahí hay un montón de programas de asistencia y de todo lo que ya sabemos», enumera.
El presidente del directorio de la fundación cree que hay un mirada cortoplacista del Estado y del país en apoyar estas iniciativas y que la entidad tiene «proyectos de muy largo plazo».

Por eso tienen la idea de que las empresas apadrinen un Patio y ya han comenzado a explorarla con representantes del sector privado. «Pero es muy lento, porque es muy caro, aunque es la única forma», asegura.

«El Estado no apoya porque -hay que decir las cosas como son- lo hace cuando los problemas ya se producen, cuando el niño ya se metió con el traficante, ya cometió el robo, ya se quedó en la calle», Ramiro Urenda, Fundación

Don Bosco

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...