Sentencia de la Corte de Apelaciones condenó a banquetera a reponer el 80% del dinero
Nos impacta la falta de empatía, dice Nicolás Muñoz. Constanza Bazán, de Eventos Ambrosía, asegura que han intentado llegar a un acuerdo.
Los abogados Nicolás Muñoz y Antonia Schneider llevan cuatro años esperando recuperar un poco más de $17.000.000 que corresponden al 80% del dinero que le pagaron a la banquetera Luz María Bañados para realizar su fiesta de matrimonio en marzo de 2020 y que finalmente nunca se realizó por la pandemia. En abril de este año, la Corte de Apelaciones ratificó un fallo del Segundo Juzgado de Policía Local de Vitacura que condenó a la mujer a devolver el dinero, además de pagar una indemnización de $2.000.000 por daño moral y una multa fiscal.
La pareja contactó a Eventos Ambrosía, mientras estaban estudiando un postgrado en Alemania, el 2019. En esa fecha, figuraba como representante de la marca Luz María Bañados. Sin embargo, el negocio era gestionado por su hija, la empresaria Constanza Bazán.
La fecha elegida fue el 21 de marzo de 2020 y prometía ser una noche inolvidable en una casona patronal en Calera de Tango con 250 invitados.
«Decidimos firmar con ellas porque nos dieron confianza, eran bastante reconocidas», dice Nicolás Muñoz. Eventos Ambrosía comparte el nombre con otros dos negocios familiares, un premiado restaurante y un bistró, pero que funcionan de forma separada.
El 11 de marzo la pareja pagó la última cuota de los $21.772.080 por el servicio, pero ese mismo día se decretó la pandemia mundial.
«El viernes 13 de marzo nos dimos cuenta de que estaba la embarrada. Teníamos hartos invitados que venían de Europa. Hablé con Constanza ante la posibilidad de suspender. Me dijo que nos tomáramos el fin de semana para pensarlo, porque no habían comprado nada aún. El 14 le avisamos que se cancelaba. Ella nos pidió que la administración mantuviera el dinero y así quedaba reservada la nueva fecha del 9 de enero de 2021».
Como la reducción de aforo obligó a tener un máximo de 100 invitados, Nicolás solicitó la devolución de la diferencia. «Nos dijeron que ellos no estaban por devolver. Pedí un nuevo presupuesto, pero me subieron en más del doble el valor por cada invitado. Ahí me enojé».
Finalmente el matrimonio no se pudo hacer. La pareja lo canceló definitivamente e hizo valer la cláusula del contrato que establecía que si el evento no se realizaba, la empresa retenía el 20%. Sin embargo, Bazán les dijo que no era posible e intentó reagendar. Semanas después, la empresa le ofreció a los novios devolverles el 50% en ocho cuotas y con seis meses de gracia. «Les pedí que me respaldaran con cheques, pero no quisieron, así que lo rechazamos», dice Muñoz.
En julio de 2021 la pareja presentó una querella. «El sentenciador se ha formado convicción plena respecto a que Luz María Bañados, en su calidad de proveedora de servicios de banquetería es responsable de los hechos denunciados», dice la sentencia.
«Todas las reuniones fueron con Constanza y en cada email aparece el membrete de Eventos Ambrosía. Nos cobraron el IVA y nunca nos pasaron ni una factura. Nos impacta la poca empatía. La pandemia fue mala para todos. Estos eran nuestros ahorros. Como ellas no quieren pagar tenemos que hacer el trámite para el cumplimiento forzado de la sentencia, esto es tratar de embargar cosas. El problema es que no hay nada a nombre de Bañados», dice Muñoz.
La pareja finalmente se casó en 2022 en una boda autogestionada.
Voluntad
Al ser consultada por la sentencia, Constanza Bazán insiste en que no está de acuerdo con el fallo. «Siempre tuvimos la mejor de las voluntades para cambiar y postergar la fecha. No estamos de acuerdo con la devolución del 80%, porque nosotros tuvimos gastos inquiridos en el evento que se canceló, que tuvimos que perder, ya sea trago, flores, bebidas, insumos, degustación, visitas a terreno», asegura.
¿Van a cumplir el fallo?
«Quiero que entiendan la situación nuestra. Ellos deciden que no se quieren casar. Nosotros les ofrecimos menos del 80% porque consideramos que llevamos más de un año trabajando para realizar el evento, pero no aceptaron. El contrato era bastante sencillo, porque no habíamos tenido ninguna situación tan tremenda como un año pandémico».
Hay un contrato y sentencia que tienen validez.
«Ese contrato lo hicieron con Luz María Bañados. Lamentablemente producto de la pandemia, la persona natural quebró y es por eso que la empresa Eventos Ambrosia nace después y le ofrece a los novios hacerse cargo de esa deuda de Bañados por un porcentaje menor. Ellos demandaron a Luz María Bañados, que hoy es una persona insolvente».
Pero toda la gestión fue por usted como Eventos Ambrosía.
«Ellos demandaron a Luz María Bañados. Eventos Ambrosía Spa no es la empresa que contrataron. Para mí este proceso no se ha cerrado y lo están viendo el abogado».
Nicolas y Antonia también presentaron una querella penal por apropiación indebida en contra de Bañados y Bazán que está con trámites pendientes.


