La Roja venció 35-20 a Brasil y selló su paso a la final del Sudamericano rumbo al Mundial 2027
El jugador fue clave con su precisión y rutina milimétrica. Me gusta tener esa responsabilidad, dijo tras un partido duro y tenso, acompañado de su familia.
El reloj marcaba 70 minutos y el aire ya se cortaba con cuchillo en el Parque Mahuida. Brasil apretaba. Los Cóndores ganaban por cinco puntos y cada penal valía oro. Entonces, hubo silencio. Santiago Videla se acomodó frente a los palos, respiró hondo, bloqueó el ruido del mundo y pateó el balón, que se fue derecho al centro de los dos palos. Chile arriba por 28-20, y el pase a la final empezaba a sellarse con su pie derecho.
No fue la única. A los 53 había sumado tres puntos con otro penal, y a los 62 clavó una conversión clave para el 25-13. Cerró su faena a los 80, con dos puntos más que dejaron el marcador final 35-20. Cuatro patadas perfectas, en momentos de alta tensión.
«Fue un partido trabado. Los dos partidos de la serie fueron duros. Sabíamos que Brasil siempre complica más de la cuenta. Pero lo que importaba era el resultado: ganar la serie y seguir en la clasificación al Mundial», resumió el apertura.
Su rol fue mucho más que técnico. Fue mental. En cada ejecución, el estadio entero aguantaba la respiración. «Para mí es un privilegio y un honor sentir ese momento. Me gusta tener esa responsabilidad», explicó. «Es una rutina que trabajo todas las semanas con el entrenador. Uno la va desarrollando con los años. Hay partidos en que uno no está tan fino, pero aprende y mejora para el siguiente».
Detrás de la concentración, hay todo un método. Entrena tres o cuatro veces por semana solo las patadas, unos 30 a 40 minutos, después de la práctica general. «Grabo, repito, corrijo. Es confianza y repeticiones. Sentirse seguro, hacer lo mismo que se hace en la semana».
Y también hay historia familiar. Sus papás, Alejandra Cambiaso y Guillermo Videla, estaban en las tribunas con emoción a flor de piel. «Estamos felices de ver a nuestros hijos jugar por Los Cóndores. Conocemos a muchos desde chicos y lo que han logrado nos enorgullece. Ver cómo la gente los apoya, los niños piden fotos, eso emociona», contó la mamá de Santiago y Benjamín Videla, que esta vez estuvo fuera por lesión.
El rugby es la vida en casa Videla. «Casi todo gira en torno al rugby. Vibramos con ellos, los acompañamos siempre que podemos, en la cancha o por la tele. Tratamos de estar atentos a lo que necesiten fuera de la cancha», agregó el papá.
Y después del partido, como siempre, viene el análisis en familia. «Con Benja siempre hablamos. Compartimos pieza por 25 de mis 27 años. Siempre hay algo que corregir, siempre es constructivo. Es parte del proceso», dijo Santiago, que a veces tiene que lidiar con la crítica, que van muy de la mano de los abrazos.
Ahora Chile espera rival: Uruguay o Paraguay. La ida será el 30 de agosto en Santiago y la vuelta el 6 de septiembre en Montevideo. Un pasaje directo al Mundial de Australia 2027 está en juego.


