Jackson James Rice murió mientras practicaba buceo libre
Era un muy buen cabro, lo recuerda Carmen Verdeyen, figura chilena de la disciplina, quien compartió con él en las últimas regatas preolímpicas.
La muerte del kitesurfista de Tonga Jackson James Rice, de apenas 18 años, conmocionó a millones de personas en todo el mundo, por la forma en que sucedió el trágico hecho la tarde del último sábado: perdió la vida mientras practicaba apnea, también llamada buceo libre, muy cerca de su casa.
¿Pero en qué consiste esta práctica extrema? El buceador ingresa al mar sin tanque de oxígeno ni ningún implemento, simplemente conteniendo la respiración. Esta vez, el joven habría perdido el conocimiento, desvaneciéndose. Poco rato después su cuerpo fue encontrado por sus compañeros debajo de la embarcación en la que estaban haciendo la travesía, y aunque le practicaron técnicas de resucitación, no hubo caso, y fue declarado muerto.
«JJ» era hijo de un matrimonio británico, pero nació en Estados Unidos. Al poco tiempo, la familia se trasladó hasta el archipiélago ubicado en Oceanía, para administrar un lodge turístico, y ahí él alimentó su amor por el mar, convirtiéndose en un hábil nadador en primer lugar, para luego decantarse por otras disciplinas como el kitesurf y el buceo.
«Cuando tenía 15 años ayudó a salvar a algunos de los 18 pasajeros de un ferry que naufragó en la isla de Faleloa», contó su compungido padre Darren, al diario local «Matangi Tonga».
Y aunque medios de todo el mundo, al publicar su muerte, han señalado que Rice estaba clasificado para París 2024, él mismo había señalado lo contrario en un post que subió a su Instagram el 25 de mayo pasado: «La última chance en la Regata de Hyeres (Francia), que entregaba los cinco lugares restantes para los Juegos Olímpicos, ha terminado? Después de algunos errores de mi parte, mi sueño olímpico para este ciclo ha terminado, pero eso no significa que sea el final para mí. Con otro ciclo a la vuelta de la esquina en 2028, estaré entrenando lo más duro posible».
En la propia página de World Sailing, que rige a su disciplina a nivel planetario, ni su nombre ni su país aparecen entre los 20 especialistas de Formula Kite hombres que competirán en la cita olímpica, que celebrará estas pruebas en Marsella.
La kitesurfista chilena Carmen Verdeyen (29), quien junto a su pololo Giorgio Caiozzi (32) también hicieron la gira europea en busca de uno de esos cinco cupos, en el caso de ella, en la rama femenina, lo recuerda perfectamente: «Estuve en Europa tratando de conseguir el cupo olímpico y ahí conocí a este chico. Uno va de una competencia a otra, y siempre te vas viendo con las mismas personas que compiten en el circuito internacional de regata. Además, se intercalan las regatas: compiten hombres, luego las mujeres, y así en la playa te encuentras y conoces con todo el mundo. A él lo recuerdo perfectamente por su amabilidad y que saludaba a todos, así no te conociera».
«Me llamó la atención que, pese a su edad, era una persona que transmitía mucha buena onda, que ayudaba de corazón. Nos contó que en Tonga trabajaba de salvavidas, así que se veía que era un muy buen cabro. Y aunque en todas partes dice que estaba clasificado a los Juegos, no es cierto, porque no quedó entre los cinco primeros», cierra Verdeyen.


