Especialistas cuentan que analizan el nivel de desgaste y luego publican el producto en Instagram
La forma de comprar es por mensaje privado: el primero que escribe tiene diez minutos para pagar. Si no, pasa al siguiente.
Para chilenos que se mudan por motivos laborales a otro país y no se pueden llevar todo consigo y necesitan desprenderse de sus cosas. O para quienes se cambian de ciudad y prefieren partir de cero. Las ventas de garaje funcionan como una excelente alternativa para vender todo de una vez y diversas emprendedoras vieron en este nicho su oportunidad y en las redes sociales, una forma de ampliar la cartera de clientes.
Ahora las ventas de garaje no necesariamente son en el estacionamiento de la casa: ahora se avisan por Instagram, se concretan por mensaje privado o por páginas web. Así lo hace la sicóloga Camila Ramírez (33), fundadora de El Entretecho, quien se dedica exclusivamente a la venta de productos de segunda mano.
«Existía el servicio, pero nada profesionalizado. Todo partió cuando decidí vender algunas cosas de mi casa para renovarlas y me fue bastante bien. Le planteé esta propuesta a mi actual socia (Josefina Jaraquemada) y le gustó mucho», cuenta.
Su tarea consiste en acercarse hasta el domicilio de los clientes, clasificar los productos, tomarles fotos y posteriormente subirlos a sus redes sociales y a su página web.
«Las personas ofrecen de todo: desde productos de cocina hasta bicicletas», resume.
¿Cómo definen los precios?
«Se ven en conjunto con el cliente. Si el producto está con poco uso y en buen estado, es 20% menos que el valor original; si está con uso y se notan algunas fallas, 50% de descuento, y si está con mucho uso, con más de cinco años, por ejemplo, se baja hasta 60%. Es siempre en base al precio original al que se compró».
Hay productos que tienen un valor emotivo y quizás los dueños estiman que valen más?
«Nos ha pasado bastante. Le hacemos entender al cliente que no siempre existe la misma emotividad o percepción por la otra persona. Muchas veces se termina bajando el precio. Pero también hay gente que valora esas cosas y las compra».
Isidora Mayo, fundadora de @gran.venta.garage, dice que la clave en este negocio es hacer un estudio de mercado que identifique los precios de reventa de los productos que se ofrecen.
«Se debe realizar una clasificación con relación al estado en que se encuentran los muebles. Si está en buenas condiciones, solo por el hecho de ser usados se sugiere castigar el precio en 25%, considerando que hay que descontarle el IVA y las garantías que ya no tiene el producto. Si tiene algún tipo de detalle, se disminuye el valor, llegando hasta 50% o 60% del valor original, pensando en el nivel de defecto por uso», precisa.
Con su equipo hoy han derivado a las ventas de bodega, liquidando sobrestock en sus redes sociales.
Terraza y tecnología
Camila Ramírez asegura que los productos que la gente más se disputa son los muebles de terraza.
«Da lo mismo la época en que estemos, las terrazas vuelan. Son productos que son muy caros de conseguir. Generalmente no alcanzan a estar diez minutos. Cada vez que publicamos una, se va de inmediato», admite.
También tiene buena venta todo lo relacionado con tecnología y muebles para el hogar.
«Los Smart TV se venden mucho, sobre todo cuando el precio es 40% menos que nuevo. Lo mismo que los robots de cocina. Los sofás también salen mucho», señala.
¿Y las cosas antiguas?
«Se venden, pero depende de qué cosa. Hay algunas personas a quienes les gusta el tema de conservar productos clásicos, de reliquia. Las lámparas colgantes de lágrimas tienen buena salida. Lo mismo que las máquinas de coser antiguas, que eran muebles mandados a hacer. Pero cuadros o muebles como los arrimos no es el perfil que más se vende»
¿Cómo se compra?
«Siempre es por mensaje interno. La regla es que el primero que pide pagar tiene diez minutos para hacerlo. Si no lo paga en ese plazo, se pasa a la persona siguiente».
¿Uno debe retirar?
«Sí, la idea es que los compradores se hagan responsables del retiro. Pero también tenemos la opción del flete que tiene un costo aparte. Y si a la persona no le gusta el producto cuando lo va a retirar, tiene la garantía de que se devuelve el 100% de lo que pagó y lo puede dejar ahí. Si se lo lleva, ya no hay devolución».
¿Tienen algún evento pronto?
«Desde este lunes vamos a estar rematando todo lo que hay en un departamento. Hay cuadros por $70.000; mueble de bar, $120.000; terraza por $250.000; arrimo, $120.000; veladores, $120.000; alfombra, $100.000; mesa de comedor, $400.000; sillas de comedor, $200.000».
Alternativa presencial
La venta en el mismo domicilio no ha muerto. Una empresa que presta este servicio es Renueva-T, que realiza venta de garaje en Concepción, Temuco y alrededores (Villarrica y Pucón). «Hacemos un inventario de todo lo que se va a vender y luego sugerimos un precio. Pero la última palabra siempre la tienen los dueños, aunque generalmente aceptan lo que decidimos. La idea es que sea una real oportunidad para aquellos que quieran comprar y que los dueños queden satisfechos. El día del evento se vende entre el 70 y 80% de todas las cosas», cuenta Mónica Aguirre, su fundadora.


