Alumnos compraron marihuana, provocaron una crisis y el profesor terminó renunciando
El doctor en Filosofía Mauro Basaure dice que estas situaciones ocurren desde tiempos inmemoriales. Y que al no prever que podía ocurrir, el profesor cometió un error.
El profesor de un tercero medio del Colegio Alemán de Punta Arenas renunció, por medio de una carta dirigida a los apoderados, a la jefatura del curso mientras se encontraba en plena gira de estudios con 48 de sus alumnos. En aquel viaje, con vuelta a Chile programada para unas dos semanas más, relató el docente, un grupo de estudiantes se apartó de la zona segura, compró marihuana y la llevó al hotel para compartirla con el resto del curso.
«Estoy desesperado, decepcionado, dolido y extremadamente avergonzado. No sé cómo seguir. Durante este viaje, donde se suponía debíamos cosechar lo esperado, lo único que pudimos lograron fueron peleas, faltas de respeto, desobediencias, consumo de droga y desafíos», describió el profesor en la carta a los apoderados.
Un rito de pasaje
Mauro Basaure, doctor en Filosofía, recuerda perfectamente los paseos de curso cuando era un adolescente y menciona que por esos años, hace al menos unas tres décadas, en las actividades que marcaban un hito en la escolaridad de un grupo ocurría exactamente lo mismo que pasó en la gira de estudios del Colegio Alemán (Deutsche Schule) de Punta Arenas.
«En antropología eso se llama rito de pasaje. Uno llega a la adultez, mira hacia atrás y se da cuenta de que existen situaciones instaladas socialmente. Esto no es algo de ahora solamente», describe el profesor titular de Sociología de la Universidad Andrés Bello e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes).
¿Un rito, doctor Basaure?
«Claro, no digo que esté bien, solo que es un rito de pasaje, como el paseo de fin de año cuando uno llega a cierta edad. Hay ciertas culturas donde ese rito de pasaje es más tradicional, se acompaña por parte de los adultos, hacen ceremonias y el niño pasa a ser un adulto. Pero eso en nuestra sociedad no existe como tal. No tenemos solo un rito de pasaje, sino varios y ese de los excesos en la gira de estudios o en los paseos de curso está instalado hace años».
Una especie de tradición.
«Claro, es una realidad instalada. En este caso la gira de estudios es una especie de permiso social que se obtiene y que los estudiantes saben que está. Está normalizado, pese a que todos sabemos que con excesos ocurren accidentes y cosas peores. Ojo que los rituales no son solo los de la iglesia u organizaciones parecidas, los rituales son también este tipo de situaciones, donde lo anormal se vuelve normal. Y si tú no lo haces eres el anormal».
¿Puede existir una necesidad de pertenecer o de aceptación?
«También tiene que ver con el ser aceptado. Hay una influencia social, una presión para que ocurra de esa manera. Pero en este caso particular tendríamos que ver la dinámica interna del grupo, hablo en un contexto más global. Me refiero a que es casi como un deber ser y el que no lo hace queda fuera, por lo que no pertenece y se convierte en el raro, en la persona extraña».
Expectativa irreal
En la carta, el profesor menciona que está dolido y profundamente avergonzado por el comportamiento de algunos. Basaure, pese a no conocer en detalle la dinámica relacional entre la comunidad escolar, cree que pudieron existir expectativas que distaban de lo que se conoce sobre las giras de estudios en el mundo.
¿Cometer excesos es una gran posibilidad en un paseo?
«Es algo que ocurre en Chile y en todo el mundo. Es relativamente esperable que en un paseo de curso ocurran estos problemas de conducta, eso también es responsabilidad de los adultos. Esos temas tienen que ser previstos. Si es que eso no ocurrió y entre los adultos no conversaron sobre qué pasaría si los alumnos cometían excesos, claro que el profesor debe sentirse desengañado porque tenía expectativas que nunca debió tener. Los estudiantes se transforman en estas giras o paseos».
¿Olvidó el rito?
«Probablemente. Tal vez esperaba que su estudiante que educó por años se comportara igual. Tal vez olvidó que en estos ritos sociales los alumnos, por un momento, se permiten ser otros. Y claro, el resultado es una alta decepción».


