Se enterró un tornillo en la mano derecha
Es bien fuerte, así que la saqué barata, dice la argentina que se accidentó mientras realizaba labores de rescate animal en Viña del Mar. Estuvo incluso en la UTI.
Eliana Albasetti no pierde la actitud positiva. Pese a llevar tres días internada en la Clínica de la Universidad Católica, tras ya haber sido dada de alta, mira el lado bueno de su estado de salud, luego de clavarse un tornillo en la mano derecha mientras realizaba labores de rescate animal en Viña del Mar la semana pasada. «Me dijeron que tengo un sistema inmune de una chica de 25 años. ¿Qué te parece? Y yo ¡ya tengo 41! No me lo podía creer. El veganismo, jajajá», dice.
Su diagnóstico, explica, es una infección por una bacteria. «Es súper cuática, por lo que no me han confirmado al 100% el nombre… Me quedó una partecita de la mano negra, que me la van a sacar con anestesia local y raspando. No tengo que entrar al pabellón afortunadamente».
¿Puede explicar por qué tuvo que volver a internarse?
«Fui el sábado primero, a que me pusieran antibiótico a la vena. Reaccioné bien, así que me mandaron con antibiótico oral para la casa el domingo. Pero ese día estuve terrible. Era el cumpleaños de Fede (Koch, su marido) y yo estaba con fiebre. Se me empezó a poner la mano morada. Todo mal. La doctora me dijo que fuera el lunes a primera hora a la clínica y me dejaron internada en una sala de la UTI (Unidad de Tratamiento Intensivo), probando antibióticos, viendo cuál resultaba».
Afortunadamente, el martes uno de los medicamentos con los que probaron dio resultados y su mano comenzó a deshincharse. Así que, cuenta, «la tengo súper bien. Pero fue un montón de rato conectada a esas cosas (intravenosas). Fue una bacteria muy fuerte, por eso los antibióticos no funcionaban me dijo una infectóloga, hasta que probaron otro, pues nunca funcionaba nada de lo que me pasaba por la vena. Ahora tengo una alergia en la cara por todos los remedios que me están encajando, pero súper bien? la bacteria es bien fuerte así que la saqué barata. La atacamos a tiempo y mi sistema inmune funcionó súper bien».
¿Aliviada?
«Sí, porque el lunes veía que los doctores entraban y salían, me probaban algo, me sacaban sangre y salían. Viste que es como cuando te prueban cosas y te sacan sangre y no te dicen nada, como que dices: algo no está funcionando».
¿Se sintió como en un capítulo de «Doctor House»?
«No sé cómo explicarlo, pero me ponían un antibiótico y luego me sacaban sangre para ver si estaba funcionando. Y uno piensa qué onda. Cuando se me empezó a deshinchar la mano, todo bien. Ahí me sacaron de la UTI para pasarme a una sala».
Pese a todo, confiesa: «Estoy feliz. Tengo la posibilidad de estar acá y tomar la medicina y evolucionar bien, mi sistema inmune respondió súper bien. Imagínate me quedaba en la casa pensando que se me iba a pasar, no la contaba».
Antes del alta debe esperar que le realicen el raspaje. Luego de eso, cree que podrá retornar a su hogar. «Me quiero ir a mi casa, ya no puedo más. ¡Cuántos días llevo acá! con todo lo que tengo que hacer», comenta y explica que luego debe cumplir semireposo. No obstante, ya piensa en ir a ayudar. «Para irme a Viña a buscar animalitos, tendría que pasar una semana más, que cicatrice o taparlo bien (su herida)», señala, y suma que, afortunadamente, el Santuario Empatía tiene varios voluntarios que han estado ayudando en la atención de los animales rescatados.
Ha tenido unos días complejos. Hasta le robaron el celular a su marido, Federico.
«Sí, el lunes. Me dejó en la clínica súper preocupado y después estaba con las nenas en el auto camino a la casa de mi suegra, le entraron por la ventana del auto y le robaron su celular. Obvio no salió a buscarlo porque no podía dejar a las nenas solas en el auto. Una lástima, pero bueno».


