El tenista número 1 de Chile debutó en Buenos Aires con el estadio en contra
El argentino tiene una pasión que, como toda pasión, se vuelve desmedida y fuera detoda lógica, dice la sicóloga deportiva argentina Roxana Gras. El público honraba latrayectoria de Wawrinka, opina el coach Horacio de la Peña.
Hubo algunas pifias cuando Nicolás Jarry preparaba el saque con que iba a consolidar su victoria sobre Stan Wawrinka en su debut en el Argentina Open, en Buenos Aires. «Oh, dale, dale, Stan, dale Stan, dale Stan, dale, dale Stan», coreó en ese momento el público trasandino, que apoyó al suizo incondicionalmente. Ya habían pasado casi tres horas con el mismo ruido de fondo y al chileno le resbaló. Sacó al revés de Wawrinka, que respondió apenas, y remató con una derecha invertida al contrapié del europeo. Fin del partido. Triunfo de Jarry, el centésimo en su carrera.
«Con tal de ver sufrir a un chileno, el público está siendo tan pro-Wawrinka que le van a terminar dando la nacionalidad argentina si gana», escribió el periodista Dan Kemper en la red social X antes de que terminara el duelo, reflejando el ambiente de Copa Davis que se vivió en el court Guillermo Vilas del Buenos Aires Lawn Tennis Club, ubicado en el barrio de Palermo.
El propio Jarry admitió inmediatamente después del partido que hubo «poco porcentaje de hinchas por mí, pero estoy feliz de tenerlos y por supuesto que me ayudaron en los momentos finales».
«Lo que estaba haciendo el público argentino, que es un arduo amante del tenis, era honrar la trayectoria de Wawrinka, un jugador de casi 40 años, con un largo paso por el circuito. Cuando estuvo Roger Federer en Argentina (2012 y 2019), no podía jugar porque no paraban de aplaudir. No fue nada contra Jarry, ni por la rivalidad entre argentinos y chilenos. El público entiende mucho el tenis y si Jarry juega bien, lo van a amar», explica el coach Horacio de la Peña.
«Vi el partido y me quedé pensando en los cánticos a favor de Wawrinka y creo que ahí se mezclan la experiencia del europeo y la nacionalidad de Nicolás. Wawrinka todavía representa una generación de tenistas de años atrás y Jarry es la nueva era. El argentino tiene una pasión que, como toda pasión, se vuelve desmedida y fuera de toda lógica. Pero el miércoles me pareció sumamente agresivo y desubicado», dice la sicóloga deportiva argentina Roxana Gras, que trabaja con la liga de fútbol de Córdoba y con el club Atlético Carlos Paz.
La profesional destacó la fortaleza mental de Jarry para enfrentar ese momento en que todos parecían estar contra él (aunque hubo aplausos surtidos al final del gran partido contra el suizo).
«Me gustó ver la resiliencia que demostró. Estoy en el interior de Argentina y lo he visto acá en un torneo. Trabaja muchísimo su fortaleza mental, ha tenido este parate por el doping y esas situaciones son referentes, marcan un hito en los deportistas. Creo que estuvo nueve meses sin jugar para trabajar no solo la parte técnica, sino la mental también, y eso lo fortaleció y se vio en su desempeño deportivo. Los primeros cien jugadores del ranking son todos súper talentosos técnica, táctica y físicamente. La diferencia está en la capacidad de fortalecerse mentalmente. Jarry tomó esa energía, como la llamó él, y creo que lo volvió más valiente. Termina el tie break con unos servicios excelentes y ha sido muy corajudo, como decimos nosotros», agrega Gras.
El ascendente tenista argentino Tomás Martín Etcheverry será rival del chileno en cuartos de final, lo que augura un ambiente similar, o peor, al del partido con Wawrinka.
«Va a ser igual», dijo Jarry luego de su triunfo. Y cuando Kemper le preguntó cómo se planteaba un partido así, el chileno respondió: «Tratar de usar esa energía a tu favor y no tomárselo personal».
Etcheverry viene de barrer con el colombiano Daniel Galán por 6/3 y 6/0 en apenas una hora y 23 minutos (menos de la mitad de lo que jugó Jarry), tiene 24 años y ocupa el casillero 27 en el ranking ATP. Y se ha ganado el corazón del público por sus divertidos carteles y por la trágica muerte de su hermana. Cuando ganó su primer punto ATP, hace siete años, mostró la distancia con el entonces número uno del mundo en una foto con un papel que decía: «Novak Djokovic: 12.900 puntos. Tomás Etcheverry: 1 punto. Faltan 12.899».
Hace dos años su hermana Magalí, madre de dos hijos, murió de cáncer de mama y dejó un testimonio de su proceso en el libro «Trascender». «Siempre le estoy pidiendo fuerzas y sé que me las va a dar. Hoy, en un momento importante en un saque, le dije por favor, Magi, ayúdame y me ayudó, metí un ace», contó en Roland Garros el año pasado.


