Nicolás Massú desclasifica las increíbles coincidencias con el serbio y su esposa
Ella me recordó que ambos fuimos los únicos que estuvimos cuando No le ganó su primer título y el número 100, cuenta el viñamarino.
Casi dos décadas han transcurrido desde el 23 de julio de 2006, cuando Nicolás Massú, entonces de 26 años y con seis títulos en singles, incluido el oro en Atenas 2004, enfrentó a un larguirucho serbio para dirimir al campeón del hoy extinto torneo de Amersfoort, en Países Bajos. ¿Su nombre? Novak Djokovic, quien con apenas 19 iba a empezar a construir una de las carreras más gloriosas en la historia del tenis.
El viñamarino accedió a dicha final sin ceder un set: venció a Andreas Vinciguerra, Juan Antonio Marín, Carlos Moyá y Rubén Ramírez Hidalgo, mientras que Nole había hecho lo propio con sus rivales y alcanzaba así la primera definición de su bitácora.
«En Amersfoort gané primero la semi a Rubén Ramírez Hidalgo, creo que por 6/1 y 6/3, algo así. Y jugué muy bien. Después jugaba Guille Coria en semifinales con Djokovic. Y normalmente Coria era un tipo que en arcilla era durísimo, casi imbatible. Entonces, me quedé viendo un poco ese partido en la televisión mientras hacía recuperación. Me acuerdo que, cuando Coria pierde (6/2 y 1/0 retiro), como que sentí que me dio un poco de más oportunidad», rememora Massú como si fuera ayer. Nico está sentado en un club de Vitacura luego de haber impartido una clínica a niños, aprovechando estas semanas en que el polaco Hubert Hurkacz (40 en el ranking), su pupilo desde el año pasado, se recupera en Europa de una lesión.
¿Entonces creyó que sería más fácil?
«Sabía que había un chico joven que era extraordinario. Pero claro, teniendo a Coria, que estaba ganando siempre, como que, en los papeles, jugar con un Djokovic de 19 años o un Coria que además había sido tres del mundo, quizás donde tendría más oportunidad sería con Djokovic. De hecho, jugué bien, porque ese año fue bastante bueno. Llegué a cuatro finales ATP y gané una (Costa do Sauípe). Además, creo que fui de los jugadores que más partidos ganó en arcilla. Pero perdí, aunque tuve chances y estuve 3/0 en el tie-break del primero. Fue un partido cerrado, perdí 7/6 el primer set y 6/4 el segundo. Y me llamó la atención el nivel que tenía Djokovic, quien ahí gana su primer título».
¿Y cómo fue su relación con Djokovic a partir de entonces?
«Después compartimos en el circuito, muy buena onda siempre. Así pasó el tiempo. Y ahora cuando estuvimos en Ginebra, en mayo, me enteré que buscaba el título número 100. Y le empecé a dar más importancia cuando Hurkacz empezó a pasar de vueltas. Ahí vi que se podían enfrentar en la final y empezó a salir nuevamente lo del título 100. Porque ya había competido por el mismo varias veces. Antes del partido cada uno está con su equipo y, cuando terminó, obviamente que para nosotros fue muy triste porque el partido lo tuvimos ganado. Estuvimos 4/3 en el tercer set, sacando. Ese juego se le fue y perdió 7/6 en el tercero. Por lo tanto, fue un partido muy cerrado. Era un título que queríamos ganar. Sobre todo con Djokovic en una final».
¿Y qué pasó luego?
«Cuando termina el partido se hace la celebración de los 100 títulos. Las palabras de Djokovic fueron súper lindas. Para mí también fue muy emocionante el momento. Imagínate, han pasado tantos años. El primer título y el número 100. Me hubiera gustado ganar uno de los dos, ambos fueron cerrados. El partido de Hurkacz fue mucho más cercano a poder ganar. El otro también, como jugador, pero bueno… Al rato se me acerca la señora de Djokovic, Jelena, porque estábamos en boxes distintos. Y eso también fue muy emocionante, porque ella me dijo: Gran partido, espectacular. Habló de Hurkacz, que es una maravilla de persona, que fue bueno verlo de vuelta jugando a ese nivel. Y que, si ella estaba en lo correcto, se acordaba que el primer torneo Djokovic me lo había ganado en la final en Amersfoort, donde ya estaban juntos. Si ves la imagen al final de ese partido vas a darte cuenta que están juntos. Entonces, me dice: Cómo es la vida, qué increíble la situación. Fuimos los únicos que estuvimos cuando ganó su primer título y el número 100. Fue muy buena onda ella».
¿Pudo hablar después con Djokovic?
«Sí, cuando lo fui a felicitar por su título. Porque la verdad, lo que hace es una cosa de locos: ¡100 títulos! Ahí lo primero que me dice es que había estado hablando con su familia y que se acordaba que el primer título me lo ganó a mí. Y que ahora también el 100, que lo encontraba increíble. Que siempre ha sido un placer poder compartir la cancha conmigo. Y bueno, por más que me hubiera encantado ganar uno de esos partidos como entrenador o como jugador, valoro estar en un momento tan importante. Aunque claro, ese día fue un golpe duro».


