Javiera Rodríguez fue a un afterparty e interactuó con Brian Littrell
Abarató el costo del pasaje canjeando sus millas y el alojamiento por cuatro noches le costó 400 dólares.
Javiera Rodríguez (34) regresó este martes a Chile con la certeza de haber cumplido uno de sus sueños: compartió de cerca, muy de cerca, con Brian Littrell, su integrante favorito de los Backstreet Boys. Pero antes de saber cómo sucedió esto, la periodista entrega contexto de su nivel de entusiasmo por la banda.
«Soy fanática de ellos desde los 7 años. Cuando vinieron por primera vez al Festival de Viña me volví loca, pero era muy chica para ir. Pero a esa edad ya entendí que con ellos me explotó el alma. Los asocio con una infancia feliz», señala Javiera, que además decidió estudiar periodismo para algún día entrevistar a los intérpretes de «Get down».
En Chile ya los ha visto cuatro veces, pero cuando vio las imágenes del primer espectáculo de la boy band en Sphere Las Vegas, decidió que debía vivir esa experiencia. «Ir le hacía justicia a mi historia», afirma y en un mes planeó todo.
Para eso aumentó su carga laboral, juntó plata, con sus millas acumuladas, el pasaje a Las Vegas le costó alrededor de 500.000 pesos y desde Chile compró las entradas en el sitio de Ticketmaster gringo. El alojamiento por cuatro noches, cerca de Sphere Las Vegas, fue por un total de 400 dólares. Para el sector cancha desembolsó 370 dólares. Después compró otra ubicación para ver el show desde arriba y gozar del espectáculo visual. Eso le significó unos 800 dólares.
Además se contactó con el fan club Backstreetholics 2.0, donde Paulina Reyes y Paula Manríquez le contaron que existía la posibilidad de ir a un afterparty (post concierto) donde quizás los Backstreet Boys van a saludar. Algunos días pasaba, otros, no. Esta apuesta tuvo un valor de 224 dólares y era equivalente a tener un asiento en una mesa de cuatro, donde todas eran chilenas y se coordinaron a través de WhatsApp.
«No me quería ilusionar porque Brian es el que menos va a los afterparty. Uno llega tipo 23 horas y ellos aparecen dos horas después. Primero vi a Nick (Carter) en la pasarela y no lo toqué porque no me importaba. Y de repente vi a Brian. Me morí, se paró mi mundo. Fue un sueño cumplido 26 años después. Y ahí estaba yo, con un montón de fans que hablaban inglés perfecto, intentando transmitirle a Brian que quería una mínima interacción con mi inglés básico. Entonces lo filmé, lo miré y le dije Brian, my case (mi carcasa), y él tomó el teléfono, me filmó, después se miró en el teléfono, hizo unos gestos, me cerró el ojo y me preguntó si todo ok. Y firmó mi carcasa. No sé cómo explicar lo que sentí. Hice un check list de vida».
«Lo bonito para las millennials es que podemos ir a este show. Ya somos grandes, tenemos entre 30 y 40 años; si nos endeudamos, lo hacemos con conciencia y dependemos de nuestro bolsillo para cumplir un sueño», reflexiona Javiera.


