Cada vez que la periodista pela a sus excompañeros ellos saltan y le dan en el gusto.
No termino de entender la reacción de la gente de «Sígueme» cada vez que una de sus expanelistas, María Paz Arancibia, los torea. Yo los hacía más duchos y habilosos.
Cada vez que la periodista recuerda lo mal que, según ella, lo pasó en el breve lapso que integró ese programa de TV+, se pican como niños. Incluso, respondiéndole uno a uno y poniéndose de pie, como ha pasado este mes.
Este domingo «Primer plano» mantuvo un contacto con María Paz y, astutamente, invitó al estudio a Catalina Pulido, precisamente parte de la actual formación de «Sígueme», quien, por supuesto, prendió con agua ante las quejas de la periodista acerca del clima laboral de la propuesta farandulera del exUCV-TV.
No pasó sólo eso: el estelar de Chilevisión logró sumar, a manera de réplica, nada más y nada menos que a Daniela Aránguiz. Bastante erráticas fueron las intervenciones de la flamante ganadora de la Copa Invernal de Opinología 2025. Partió pretendiendo ironizar, al ofrecerle «sentidas» disculpas a su «contendora», pero en un tono de evidente burla. Le fue mal porque su interlocutora le aclaró que no se sintió dañada sicológicamente por ella, agregando que «para mí fue irrelevante conocerte».
Cuando Daniela cambió de estrategia e intentó con un plan más agresivo, la ex «Sígueme» removió heridas y reiteró que, a propósito del marido de Aránguiz, Jorge Valdivia, nunca le advirtieron en ese programa que no podía mencionar las palabras «violación» y «víctima» (aludiendo a quienes acusan al «Mago»). El terreno para la exMekano se volvió definitivamente pantanoso y optó por abandonar el «combate». No sin antes llevarse unos chirlitos de Julio César Rodríguez por opinar que había trabajos «más dignos» que entregar contenidos eróticos. Pésima primera defensa de la corona.
Tal parece que la actual pareja de Cuco Cerda (hermano de Rai) hizo la cimarra cuando en la academia de divas televisivas pasaron la materia «Saber elegir a los enemigos». Lo único que consiguen ella y sus compañeros de TV+ respondiéndole a Arancibia es agigantar su figura y darle una resonancia impensada a comentarios que, al decir de ellos mismos, carecen de importancia y de veracidad.
Para colmo, «Primer plano» se llenó de reclamos ante el Consejo Nacional de Televisión por lo que varios televidentes consideraron maltrato hacia la exprofesional de CHV y relativización de la práctica del bullying. Mal ahí Francisca Merino, a la que la soltería, en todo caso, la ha repotenciado como opinóloga.


