Se trata de Cuerpos de TV: la realidad de The Biggest Loser, en Netflix
La producción entrevista a exconcursantes que sufrieron durante el exitoso programa de Estados Unidos
Diecisiete temporadas tuvo el reality show estadounidense «The biggest loser», en que personas obesas enfrentaban el reto de perder la mayor cantidad de kilos para así llevarse un premio de 250 mil dólares (actuales 240 millones de pesos). El potencial de concursantes en ese país es muy amplio: el 40% de los adultos en ese país son considerados obesos y si se suma el segmento de sobrepeso, esa cifra se eleva al 75%.
Existe un lado oscuro del programa que es revelado por el documental «Cuerpos de TV: la realidad de The Biggest Loser», de Netflix. Un grupo de exparticipantes recuerda experiencias al límite como extenuantes sesiones de ejercicios que ponían en riesgo su salud, desmayos, consumo de pastillas, burlas, gritos e insultos que sufrieron para deleite de millones de espectadores.
«Mis órganos literalmente estaban dejando de funcionar», admite la exconcursante Tracy Yukich. Danny Cahill, ganador de la octava temporada, cuenta con pena que bajó muchísimo de peso, pero que años después no pudo evitar el efecto rebote que lo tiene peor que al principio.
«El documental es interesante porque además de recoger los escándalos, se acerca a lo que sentían los concursantes: se sentían vistos por primera vez en televisión, un medio en que antes no salían si no como objetos de burla», comenta Constanza Mujica, profesora de la facultad de Comunicaciones de la U. Católica.
En su opinión, esos participantes sólo en perspectiva se dieron cuenta de que fueron violentados y expuestos «más allá de los límites».
Mujica cree que el programa, debido a su dimensión de reality, acercaba a personas al público, consiguiendo un sentido de identificación. Pero al mismo tiempo como show, deshumanizó a los concursantes volviéndolos personajes. «Si vas a un gimnasio y ves a un entrenador gritándole a una persona, llamas a la policía y denuncias. Pero como se trata de TV, te quedas en sintonía», ejemplifica.
«Los concursos que ofrecen incentivos para bajar de peso hay que analizarlos de forma bien crítica», asegura Javier Vega, nutriólogo y diabetólogo de la Red Christus UC. Asegura que la baja de peso en personas muy pesadas se realiza «con tratamiento médico, no en un show televisivo».
Vega cree que existen elementos a favor de los programas de estas características: «Informa a la gente que la obesidad es una enfermedad que trae otras enfermedades asociadas». Aunque cree que «tener un incentivo perverso, como una cirugía o un premio, hace que se pierda el objetivo real que es tener una mejor salud».
Los participantes eran sometidos a pruebas físicas intensas y dietas estrictas. ¿Es peligroso?
«Si son bien supervisadas por profesionales y tienen indicación médica, no tendrían mayor problema. Eso, mientras el paciente tenga un estudio adecuado».


