Pese al riesgo al que se expusieron, todos salvaron ilesos
Es casi un milagro que no haya habido desaparecidos, dijo el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Alessandri.
Durante la tarde de este sábado, lo que parecía una jornada de ensueño en el centro de esquí La Parva, se vio interrumpida por un gran estruendo. En el sector Barros Negros, una pista de dificultad media y muy concurrida a esa hora, la nieve se desprendió cuesta abajo, arrastrando a su paso a más de un esquiador infortunado. Hubo atrapados bajo el manto blanco, pero la emergencia no dejó desaparecidos ni heridos de gravedad.
De acuerdo con los reportes, el fenómeno se originó cuando un grupo de jóvenes decidió salirse de la pista azul habilitada. En vez de seguir el trazado señalizado, caminaron con los esquís al hombro hacia la parte alta, en busca de nieve virgen. Las vibraciones, sumadas a la acumulación de un metro y medio de nieve tras el último sistema frontal, bastaron para desencadenar la avalancha.
El desprendimiento cubrió cerca de cien metros de terreno y alcanzó de lleno la pista. La imagen, narrada por quienes presenciaron la escena, fue la de una enorme ola blanca que cayó sobre la cancha en uno de los horarios de mayor concurrencia.
Al poco tiempo se activaron los protocolos de emergencia. Patrullas del centro de esquí cerraron el perímetro con cinta roja y el GOPE de Carabineros subió a la zona para realizar un exhaustivo «varillado»: largas varas de dos metros que se clavan en la nieve para descartar la presencia de víctimas atrapadas. Tras varias horas de trabajo, no se registraron desaparecidos.
El alcalde de Lo Barnechea, Felipe Alessandri, valoró que el hecho no terminara en tragedia. «Esto se debe a la irresponsabilidad de este grupo de personas y que no haya personas desaparecidas es prácticamente un milagro», comentó, recalcando que la municipalidad coordina desde abril medidas preventivas con todos los centros de montaña.
Sobre la conducta de los responsables, fue tajante. «Una vez que generan la avalancha, no es que se preocupen si alguien le pasó algo abajo, sino que siguen esquiando, les importa bastante poco», criticó. Hasta ahora los involucrados no han podido ser identificados con claridad, aunque existen videos que muestran la secuencia.
Tres personas habrían quedado atrapadas en la nieve. Aparentemente salieron por sus propios medios, se encontraron con rescatistas en el camino de regreso y, por precaución, fueron trasladados a centros asistenciales.
El alcalde también apuntó a un vacío en la normativa. «No hay una normativa que nos permita prohibirles esquiar en los centros de montaña. Y si hubiese pasado una tragedia mayor con personas desaparecidas, yo claramente me hubiera querellado por delito de homicidio», advirtió.
Alessandri detalló que la avalancha se produjo en una pista de nivel medio, donde es habitual encontrar a niños y jóvenes aprendiendo. «Pudimos haber tenido una tragedia. Es casi un milagro que no haya habido desaparecidos», insistió, recordando que la nieve cayó sobre un espacio repleto de esquiadores.
El alcalde añadió que los protocolos funcionaron correctamente gracias al trabajo previo con los centros. «Las patrullas se desplegaron de inmediato y el GOPE varilló la zona. No tenemos hasta el momento ninguna denuncia de persona que no haya llegado ni a almorzar ni que no se encuentre con algún familiar», explicó.
Junto con la seguridad en las pistas, enfatizó en la responsabilidad de los visitantes en la Ruta G-21, el principal acceso a los centros de montaña. «Insisten en subir sin cadenas, en sobrepasar un camino de montaña que es bastante angosto. Tenemos horario de subida y de bajada, pero aquí llamo a la responsabilidad, Nuestro país tiene una precordillera maravillosa, pero hay que disfrutarla con responsabilidad. Si no, episodios como este nos pueden costar muy caro», señaló.


