La Academia, dirigida por Mario Salas, perdió 3-2 ante Coquimbo y volvió a Primera B
Los hinchas enaltecieron a sus jugadores. Quizás en otro lado sería diferente, te estarían gritando, pero acá es distinto, esto es familia, dijo Iván Vásquez, el capitán.
Fue un momento diferente, digno. Magallanes perdió 3-2 ante Coquimbo, descendió a la Primera B y sus hinchas, en vez de quejarse, se rompieron la voz cantando lo más fuerte posible a favor de su equipo, aplausos por doquier, transformando ese momento de inevitable tristeza en uno que representó fielmente el amor incondicional.
Los dirigidos por Mario Salas y el mismo DT se rindieron a los pies de la fanaticada, desconsolados, tristes. Pidieron disculpas, algunos lloraron, como Manuel Vicuña, que entró al inicio del complemento por Matías Vásquez y salió 20 minutos después reemplazado por el atacante Felipe Flores: terminó en lágrimas en el banco de suplentes. Al final, todos levantaron cabeza por el agradecimiento de sus seguidores.
«Desde que llegué a este club, hace tres años, se convirtió en mi familia. Quizás en otro lado sería diferente, te estarían gritando, pero acá es distinto, te agradecen por lo que hicimos el año pasado y eso te deja tranquilo. Sé que estuvimos en deuda este año, con un primer semestre donde sacamos sólo ocho puntos y eso nos costó el descenso. Luchamos hasta el final y no nos alcanzó, la primera rueda nos costó caro. Pero, le agradezco a toda la gente, porque esto no pasa en todos los clubes. Es lo primero que me dijeron cuando llegué, que esto es familia, es gente mayor, con sus hijos, nietos, criándose, queriendo al Manojito. Todo Chile quiere a Magallanes, nunca he visto peleando a un hincha en ningún lado. Los quieren mucho, porque son gente de sentimientos, de apoyar siempre», expresó Iván «Pupi» Vásquez tras vestidores.
El volante de 38 años estuvo desde el inicio de la reestructuración de la Academia, cuando las figuras chilenas de más experiencia ficharon en el club y lo llevaron a Primera División y fueron tricampeones (por la liga, Copa Chile y Supercopa).
«En todos los lados donde estuvimos siempre hubo gente de Magallanes, y eso es bueno. Los que estuvimos el año pasado hicimos historia y los niños se enamoraron del club. Es terrible lo de este año, pido disculpas, estamos destrozados, porque somos los responsables, salimos a la cancha a jugar y no obtuvimos los resultados. Pero, esto nos llena de orgullo y satisfacción, de que dejaste algo bueno en este club. La gente lo pasó bien y disfrutó», agregó el capitán, no sin antes definir sus intenciones futuras.
«Yo quiero seguir jugando, feliz. Los más grandes tenemos contrato aún. Tengo mi curso de técnico, pero quiero seguir acá en Magallanes», contó, provocando un espontáneo grito de apoyo y posterior abrazo de los hinchas que escucharon su entrevista.
Mientras Vásquez recibía el cariño de la gente, Alfred Canales también lo tuvo y contó con su familia en el momento, quienes lo cobijaron en la pena.
«Estamos muy agradecidos de la gente, siempre nos dan un mensaje de apoyo. No pudimos quedarnos en Primera, pero siempre lo dimos todo en la cancha. Este club es una familia, es muy unido, las tías del aseo, del desayuno, todas te reciben de buena manera, siempre estaré agradecido de ello. Estamos todos muy dolidos, pero daremos vuelta la página para terminar el año bien y darles un último triunfo en Copa Chile», declaró Canales, una de las figuras del equipo, seleccionado nacional y autor del 1-0 al minuto 3, cuando parecía que se producía el milagro. Pero Diego Carrasco, Rodrigo Holgado y Nicolás Rivera pusieron en ventaja a Coquimbo.
El otro goleador del partido, Joaquín Larrivey, que marcó minutos después de que el arquero Diego Sánchez le tapara un penal, se inundó de la vibra de Magallanes: «La vida es así, a veces no se dan las cosas y no queda más que levantarse y seguir intentándolo. Hay tristeza total, no se logró el objetivo. Trataremos de terminar el año dignamente con un trofeo. Pero, hay mucho dolor y amargura. El cariño de la gente es impresionante, el reconocimiento para con nosotros, uno se entregó por completo y eso te da la tranquilidad para salir con la frente en alto. Primera vez que me toca esta situación, me había tocado pelearla hasta el final y tuve la suerte, la posibilidad de no descender. Pero estamos dignos por entregarnos hasta el final», agregó el argentino, también rodeado de niños y familias que querían su saludo, autógrafo, foto o palabras de cariño.


