Eufórica celebración en la cancha del Estadio Monumental tras el triunfo en el Clásico
Había que ganar este partido como sea, dijo el volante del Cacique.
Apenas sonó el pitazo final del árbitro Cristián Garay, luego de siete minutos de descuentos eternos, el plantel entero de Colo Colo pegó un grito al cielo de desahogo.
El Cacique vivió días complejos luego de la goleada en contra ante la UC y la posterior salida del técnico Jorge Almirón, pero este clásico ante la U sirvió para calmar los ánimos y volver a celebrar en el Estadio Monumental.
Los albos se impusieron por 1-0 con gol de Vicente Pizarro en el minuto 81, el mismo jugador que había anotado un doblete en el triunfo 2-1 sobre La Serena a mediados de junio, en la última victoria del Cacique en el Torneo Nacional. Vicho fue de los primeros en correr con la cara llena de alegría una vez finalizada esta edición 198 del Superclásico chileno.
Arturo Vidal, quien había salido reemplazado en el segundo tiempo, lideró los festejos albos sobre el Monumental, junto a Pizarro. Todavía tenía puesto el peto verde fosforescente pero le importó bien poco: el King levantó los brazos, animando a los hinchas, mientras el estadio entero pedía un minuto de silencio por el archirrival.
Las imágenes de la transmisión mostraron a Gustavo Álvarez, técnico de Universidad de Chile, cabizbajo al borde de la cancha, quizás consciente de que les acaba de escapar otra chance de acercarse al puntero Coquimbo Unido. Álvarez incluso compartió un breve diálogo con TNT Sports, mientras sus dirigidos avanzaban con la mirada gacha y protegidos por paraguas de seguridad rumbo a camarines.
En el otro costado de la cancha, la fiesta alba continuaba e iba tomando más onda con el correr de los segundos.
Vicho Pizarro seguía recibiendo palmetazos y felicitaciones, con su papá Jaime, ex leyenda de Colo Colo y actual Ministro del Deporte, mirando todo atento desde la marquesina del Monumental. A su lado y también muy emocionada, se encontraba Loreto Durcudoy, su esposa y la madre del crack.
Mientras Álvarez hablaba con la prensa, el resto del plantel del Cacique daba saltitos en el círculo central de la cancha. Lucas Cepeda se animó posando para una foto con los dedos de la mano en señal de paz y el portero Fernando de Paul ensayó una postura incluso más extraña: apareció frente a las cámaras sosteniendo el banderín del córner con su guante. Pero faltaba el broche de oro para enmarcar esta jornada alegre de los colocolinos. El capitán Esteban Pavez, con ayuda de Vidal, empezó a llamar al resto de los jugadores y se reunieron casi en la entrada del área para inmortalizarse con una foto grupal de su hazaña ante los azules.
«Este partido había que ganarlo como sea. Desde el primer minuto vimos un ambiente que no se tenía hace tiempo. La gente vio a disfrutar, a alentar al equipo en todo momento y eso se notó. La U es un equipo que se ve muy bien, ha competido bien, pero estos son partidos aparte. Más allá del momento de cada equipo, es un clásico, con otro ambiente y estábamos de local. Había que hacerlo sentir», reflexionó el héroe de la jornada.
Pizarro también se refirió a su faceta ofensiva, con presencia en el área para anotar el gol clave como este domingo ante los azules.»Es algo que vengo trabajando. El volante tiene que participar en el área, hacer goles, dar asistencias. Mis compañeros me dan la confianza para hacerlo», señaló.
«Este club acostumbra pelear cosas importantes, como el campeonato o estar en copas internacionales. Ahora empieza una nueva etapa en el club (con técnico nuevo), estamos con disposición para sacar esto adelante. Hay que ganar todos los partidos que quedan y meternos en el campeonato», cerró Pizarro.


