Roberto Dabed, vicepresidente del Club Aéreo de Ovalle, sigue en contacto con el joven
Estadounidense fue detenido el 28 de junio en la Antártica y este lunes se embarcó en el rompe hielos Almirante Viel con destino a Punta Arenas.
«Como piloto, es una lata que haya tenido esa experiencia de vuelo, que haya terminado de esa forma su periplo, pero si está volviendo al continente, estoy contento de que pueda regresar a su país», cuenta Roberto Dabed Martinic, vicepresidente del Club Aéreo de Ovalle, quien recibió a Ethan Guo en esa ciudad de la Región de Coquimbo, en junio este año.
El piloto estadounidense de 19 años se embarcó este lunes en el rompehielos Almirante Viel, de la Armada de Chile, para viajar de regreso a Punta Arenas, informó su abogado, Jaime Barrientos. El 28 de junio había sido detenido en la Antártica, por aterrizar en su avioneta sin un plan de vuelo y luego de entregar información falsa a control de tierra, aseguraba la Fiscalía.
Guo quedó muy afectado cuando a su primo le diagnosticaron cáncer a la sangre y quería de volar sin compañía por todos los continentes para recaudar dinero para la investigación sobre esta enfermedad, a través del Hospital de Investigación Infantil St. Jude, en Memphis, Tennessee. Antes de dirigirse a la Antártica, ya había volado por Norteamérica, Sudamérica, Asia, África, Australia y Europa.
«La comunidad de pilotos en Chile es pequeña y a nivel mundial tampoco es muy grande. Los que estamos en diversas agrupaciones a nivel internacional tenemos contactos. Todos estos viajeros nos vamos pasando el dato de a quién contactar en cada país. Ethan me contactó un par de meses antes y le dimos la facilidad, como se la hemos dado a todos los pilotos, cumpliendo todos los reglamentos, todas las normativas, para que pudiera entrar a Chile a través de Ovalle y descongestionar un poco las áreas terminales que no están diseñadas para aviación general, como Arturo Merino Benítez», recuerda Dabed.
¿Qué contaba?
«Lamentablemente nos contó que la única vez que había estado detenido fue en Myanmar, que estaba en guerra civil. Estuvo un día detenido y acá en Chile lo tuvimos bastante más retenido para poder seguir su travesía».
¿Dijo que quería ir a la Antártica?
«No. No conversamos de eso. Nos contó el plan general, pero no entramos en detalles. Nos contó de su propósito, que era lo más importante. Por qué les dio ese sentido a sus vuelos. Era por lo que le había pasado al primo, por el cáncer. Todos tenemos alguien cercano que ha sufrido esta enfermedad, que no respeta edad, ni raza, ni sexo».
«Campaña contra el cáncer: joven piloto que recorre el mundo aterriza en Ovalle», es el título de una nota publicada por el diario El Ovallino el 26 de junio. Dos días después fue detenido en la Antártica.
¿Qué pensó usted cuando él fue detenido?
«Me dio mucha lata que lo detuvieran en mi país. Me dio pena escuchar que mucha gente creyera que era un espía. Estaba haciendo un vuelo normal y en su facultad como polito decidió reportar, hasta donde tengo conocimiento, que tuvo una falla. No creo que haya sido la mejor manera de recibir a una persona. Cualquier vuelo de nosotros, en aviones chicos, cuando algo falla, es bastante angustiante. Asumo que si él tomó esa decisión, en medio de una falla, debe haberlo pasado mal y aterrizar fue un alivio. A lo mejor había otras maneras de hacer las cosas».
¿Por parte de las autoridades chilenas?
«Por parte de todos. Él lo podría haber hecho de otra manera y también las autoridades chilenas. No me cabe duda que en Chile se ha actuado apegado al reglamento, o sea quiero pensar que se actuó apegado al reglamento, pero cuando un piloto reporta emergencia, la normativa aeronáutica internacional te aplaude que aterrices y después se hace la investigación. No tengo conocimiento de que se haya hecho esa investigación antes de tomarlo detenido».
La justicia le dio una salida alternativa a Guo: donar US$30.000 a la Fundación Nuestros Hijos, abandonar el país en un plazo de 30 días y no regresar durante tres años. El problema es que su regreso a Punta Arenas se retrasó. Con él y con sus padres en Estados Unidos siguió en contacto Dabed durante todo este tiempo. «Las conversaciones que teníamos eran para saber cómo estaba en términos generales y tratar de darle tranquilidad a su familia de que estaba en un país que lo iba a tratar bien», cuenta.
La firma de abogados Croft y Johnson LLP, de Estados Unidos, que representa a su familia en ese país, había manifestado su preocupación por la salud del joven piloto. «El estrés de esta terrible experiencia ha causado un severo deterioro de su salud, incluyendo una pérdida de 20 kilos y el diagnóstico de pericarditis (inflamación de la membrana más externa del corazón). Mientras está agradecido por los esfuerzos por asegurarle un pasaje en un barco, está frustrado porque no hay plan para su avión, impidiéndole continuar con su misión de caridad de recaudar fondos para St. Jude», dice un comunicado.
El Rompehielos AGB-46 Almirante Viel, construido completamente en Chile, completó su primera campaña invernal en la Antártica, que comprendió pruebas de ruptura de hielo y apoyo logístico a las bases. El fin de semana podría llegar Punta Arenas.


