Es tapar el sol con un dedo, dice Camilo Améstica, autor de Hinchadas: una cultura obstinada
Probablemente habrá mucha gente fuera del estadio queriendo entrar o ser vista, porque son grupos que necesitan visibilidad, agrega el sicólogo deportivo Rodrigo Soto.
«Es un invento de poca creatividad, que se basa en un diagnóstico muy poco científico. Es como decir: los jóvenes hacen desmanes, así que vamos a dejar sólo adultos que, por capacidad física, no se pueden subir, por ejemplo, a un techo», señala Camilo Améstica, sociólogo y académico de la Universidad Central, autor del libro «Hinchadas: una cultura obstinada», de 2024. Su crítica va dirigida a la restricción en la venta de entradas para la Supercopa.
La ANFP estableció que sólo podrán comprar tickets los mayores de 55 años y los miembros de las divisiones inferiores inscritos en el registro del organismo, para el partido entre Colo Colo y Universidad de Chile, campeones del Campeonato Nacional y la Copa Chile 2024. El duelo está programado para el 14 de septiembre en el estadio Santa Laura.
«Se genera un precedente de que son los jóvenes los potenciales delincuentes, con lo que se refuerza de que probablemente exista mucha gente fuera del estadio queriendo entrar o ser visto, porque son grupos que necesitan visibilidad», dice Rodrigo Soto, sicólogo deportivo, académico de la Usach.
La medida recuerda una idea que circuló hace dos años, luego de los incidentes en un clásico universitario disputado en Concepción que terminó con incidentes. Luego del duelo, la U fue condenada a jugar cuatro partidos sin público y un quinto sólo con mujeres y niños de hasta 12 años. Ese quinto partido coincidía con el Superclásico, que al final se jugó con público general en el Santa Laura, ante 14.545 personas controladas, sin incidentes (1-1 fue el resultado).
Améstica sostiene que todas las políticas públicas relacionadas con las aficiones deportivas han fracasado porque el diagnóstico ha sido equivocado, dado los prejuicios con que se aborda el fenómeno.
«Las hinchadas de futbol en Chile son el fenómeno cultural más importante que existe. En número de personas superan a todas la agrupaciones religiosas, partidos políticos y cualquier otra actividad cultural. Si a eso le sumamos el fútbol amateur, con mayor razón. Por lo tanto, negar que existen es esconder la cabeza bajo la tierra. Esta medida específica es tratar de tapar el sol con un dedo. Se puede jugar sin público, pero no dejarán de existir las hinchadas, que han sabido resistir todas las medidas basadas en diagnósticos equivocados. Estuvimos dos años de pandemia y la gente no fue al estadio. ¿Les pasó algo a las hinchadas?», se pregunta.
El académico sostiene que en lugar de tomar estas medidas, primero hay que estudiar el fenómeno con frialdad y no a la luz de incidentes o muertes en el estadio. Primero, definiéndolo bien y con sus particularidades, que no son las mismas de otras hinchadas del mundo, por lo que no sirven las medidas que se han puesto en práctica en otros lados. «En lo que pasó con Independiente se notó la diferencia de las hinchadas. ¿Te imaginas una barra en Chile coordinándose con Carabineros para ‘liberar' una zona?», ejemplifica.
«No entiendo el critero de los 55 años. No hay antecedentes científicos que digan que si va un niño de cinco años se podría generar un delito. Además, genera una bola de nieve: mucha gente se organiza en el marco de un partido de fútbol y pone banderas, lienzos, bombos, porque buscan ser visibles a través de los medios. Si se prohibe su ingreso, van a buscar otras maneras que estén al margen de la ley para tener esa visibilidad», añade Soto.


