Sentidos homenajes en los estadios Nacional y Monumental
Diversas figuras destacaron el legado del integrante de la histórica Selección mundialista de 1962.
Con un concurrido responso en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Ñuñoa y diversos homenajes al paso del cortejo, el fútbol chileno despidió este domingo al mundialista de 1962 Jorge Toro, quien falleció este viernes a los 85 años tras construir su propia leyenda como el primer futbolista nacional que jugó en Italia, donde defendió las camisetas Sampdoria, Modena y Hellas Verona, instituciones que en las últimas horas también recordaron al legendario volante derecho.
Varias figuras emblemáticas de Colo Colo, la primera tricota que Toro defendió en su carrera, participaron temprano en la ceremonia religiosa del recordado jugador diagnosticado en 2017 de leucemia, enfermedad que fue deteriorando su vida en los últimos años. Carlos Caszely; Daniel Morón, actual gerente deportivo del club, y Aníbal Mosa, director de Blanco y Negro, encabezaron la salida del cortejo fúnebre y señalaron la importancia del deportista en la historia del Cacique.
La carroza se detuvo luego en el Estadio Nacional, donde se destacó la marca que la Roja de 1962 dejó en el balompié criollo con su inédito tercer lugar obtenido en el Mundial realizado en Chile. «Es una tristeza tremenda. Esto fue tan repentino que no quiso más guerra, aguantó hasta donde pudo su físico y su mente. Creo que, por un lado, le hace bien que descanse en paz, pero por otro lo sentimos mucho porque se va un gran amigo, un gran compañero y qué decir como futbolista, un crack», señaló Humberto Chita Cruz, también integrante de esa recordada Selección.
Poco después, el cortejo se trasladó al Estadio Monumental, donde, al ingreso de la tribuna Océano, lo esperaba todo el plantel y el cuerpo técnico de Colo Colo, quienes realizaron un minuto de aplauso y conversaron afectuosamente con los familiares del histórico jugador, comandados por su capitán, Esteban Pavez, y su máxima estrella, Arturo Vidal.
Globos blancos y negros despidieron ahí a Jorge Toro poco antes de que la carroza emprendiera rumbo al Cementerio Parque del Recuerdo Cordillera, en Puente Alto, donde uno de los últimos baluartes del 62 fue sepultado ya en horas de la tarde.


