Preparo carne al horno, pastel de choclo, pollo a la olla, detalla Mauricio Manríquez
Hay un nuevo nicho gastronómico en hogares donde quieren comer más sano.
Se dice que hoy, a pesar de las dificultades de la época, la clase media vive mejor que los millonarios de hace un siglo. Y en cuanto al acceso a bienes y experiencias, es cierto: hay vuelos al alcance de muchos, deportes para todos los gustos y hasta cine en 4D. Y hoy incluso tener un chef profesional en casa dejó de ser un lujo exclusivo.
Mauricio Manríquez (@chefmauriciomanriquez en Instagram, https://goo.su/Yp7o) viene de familia gastronómica: su papá tenía una pastelería cuando él nació, su hermano también es chef y, con los años, él decidió seguir el mismo camino. Estudió cocina, trabajó en un bar en Santiago y estuvo a cargo de un hotel en Matanza.
Hoy lidera la banquetera Maestranza Manríquez (@maestranzamanriquez), donde realizan matrimonios y eventos. «La verdad nace de una necesidad, como muchas cosas en la vida», reflexiona. «La cocina es súper inestable en Chile, no es tan bien pagada, entonces hay que ir picando de un lado para otro».
La idea de Meal Prep surgió en un viaje a Puerto Varas, mientras visitaba a una amiga: «Llegamos a su casa y tenía una persona cocinando. Ahí pensé chuta, esto se puede hacer y para gente súper normal», recuerda. Desde entonces, ofrece un servicio pensado para que alguien vaya una vez a la semana a cocinar a domicilio: «La idea es que no sea algo caro ni inalcanzable, que se mantenga en el tiempo como una solución real para las casas».
El servicio funciona así. Mauricio va a su casa, usa los implementos que haya en la cocina y en tres horas deja listos cinco fondos para la semana. «No preparo acompañamientos porque duran muy poco: ahí queda un poquito de tarea para la gente», aclara.
El precio es de $50.000 por jornada y tiene dos opciones: puede comprar él los ingredientes, con un recargo por el tiempo de compra, o el cliente se encarga según una lista. También ofrece planes mensuales. «Por lo general son para tres o cuatro personas. Preparo carne al horno, pastel de choclo, pollo a la olla, etcétera», resume. Cuenta que ya ha cocinado en la casa del futbolista Bruno Gutiérrez y pronto visitará a Meli, panelista de «Todos Somos Técnicos».
Su listado estándar suma 50 recetas, pero si el cliente quiere algo especial también lo prepara, incluso platos más complejos como un filete Wellington. «La idea es acercar la cocina de buen nivel a cualquier casa. El precio no cambia por la dificultad, sino por los ingredientes. Hay platos muy simples y sanos que igual permiten ahorrar». ¿Por ejemplo? «Zapallito italiano relleno, tortilla de acelga. Me llamó la atención, porque uno pensaría que los cabros de esa edad no piden esas cosas».
¿Hay algo que le complique de andar trabajando de cocina en cocina?
«Por lo general, la gente que te llama para esto obviamente no cocina o tiene muy poco tiempo, y muchos no tienen utensilios ni ollas. Lo que hacemos es que ellos me mandan un video o un par de fotos de lo que tienen y yo me hago una idea. A la segunda visita van adaptando mejor su cocina. También siempre hacemos una entrevista para ver si tienen alguna alergia o conocer sus gustos».
¿Ha sido difícil acostumbrarse a armar una cartera de clientes?
«Sí, no ha sido tan rápido como uno quiere. Yo tengo una banquetera con la que hacemos matrimonios; tengo tres o cuatro meses súper buenos, pero el resto del año es complicado si eres independiente. Ahora estoy llenando mi agenda full, tratando de cumplir con todo lo más puedo, pero la idea es que llegue un momento en el que no me den los tiempos y poder integrar a gente que sean chefs».
Experiencia completa
Isaac Morillo (@isaacmzchef, https://goo.su/DyWwOu) es chef privado: lleva más de cuatro años ofreciendo cenas a domicilio para ocasiones especiales, como aniversarios, cumpleaños, encuentros íntimos o eventos reducidos.
Su propuesta no es solo cocinar, sino montar una experiencia completa. «No es solo la comida, sino todo el servicio», define. Empezó trabajando con la plataforma Take a Chef, pero pronto decidió independizarse. Hoy lo contactan directamente por Instagram o en su sitio web; la mayoría de los clientes llegan por recomendación.
Cuando alguien lo contrata, lo primero es conversar. Isaac consulta sobre gustos, restricciones, anécdotas; a partir de eso, construye el menú. Puede cocinar para dos personas o para sesenta, dependiendo del espacio. En todos los casos, él está presente, cocina, sirve y presenta cada plato: «La gente valora mucho saber qué está comiendo, que uno les cuente algo del plato o de dónde viene la receta. Eso enriquece la experiencia».
Antes de dedicarse a esto, Morillo trabajó en restaurantes como Tiramisú y el Ritz-Carlton. Durante el estallido social, varios locales cerraron y él decidió apostar por los eventos privados. «No es un rubro masivo, pero hay un nicho importante. Sobre todo con gente que quiere celebrar en su casa, pero con una experiencia distinta», recalca. Ha trabajado con la embajada de Nueva Zelanda y con clientes que prefieren mantener la discreción. «Algunos me han pedido que no publique fotos, que no grabe. Lo importante para mí es que se sientan cómodos. Es parte del servicio también».


