Las personas no contraen una deuda bancaria, advierte Víctor Orellana
La iniciativa propone un sistema de pago basado en los ingresos de las personas
El proyecto de ley que establece el nuevo Financiamiento Público para la Educación Superior (FES) ya se aprobó en general en la Cámara de Diputados. Entre sus ejes fundamentales, la iniciativa propone eliminar la participación de la banca en el sistema y establecer un sistema de pago basado en los ingresos.
El proyecto de ley que pondrá fin al Crédito con Aval del Estado (CAE), al Fondo Solidario y a los créditos Corfo superó su primera etapa en la Cámara de Diputados al ser aprobado en general. La iniciativa busca implementar el nuevo Financiamiento Público para la Educación Superior (FES). Entre sus ejes fundamentales, la iniciativa propone eliminar la participación de la banca en el sistema y establecer un sistema de pago basado en los ingresos.
Según esta propuesta, el pago mensual se determinará por el sueldo bruto. Por ejemplo, las personas que perciban $3.000.000 o más deberán pagar una cuota mensual equivalente al 8% de ese monto, es decir, $240.000. Aquellos con una remuneración de $1.000.000 cancelarán el 7% de su ingreso, lo que equivale a $70.000, mientras que quienes reciban $600.000 desembolsarán una cuota de $13.000, correspondiente al 2,1% de su renta. Por otro lado, quienes poseen ingresos de hasta $500.000 o menos no tendrán que pagar ninguna cuota.
A fines de julio de 2025, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) expuso ante la comisión de Hacienda de la Cámara su perspectiva sobre el impacto fiscal del proyecto, advirtiendo que alrededor de un 30% de los alumnos terminaría pagando un monto entre 1,5 y 3,5 veces el costo de su carrera. Sin embargo, en respuesta a este reparo, el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, sostuvo en Estado Nacional (TVN), que entre un 60% y 70% de los futuros beneficiarios pagará menos de lo que costó su carrera.
El subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana, explica que, con el FES, «las personas no contraen una deuda bancaria, sino que tienen plazos de retribución proporcionales a sus ingresos». Además, señala que el sistema funciona como una suerte de seguro, ya que «si los ingresos son bajos (menos de $500.000, aproximadamente), no se acumulan cuotas impagas ni existe el riesgo de enfrentar una demanda judicial».
Orellana también destaca que este modelo aumenta la recaudación para el Fisco y que opera bajo una regulación arancelaria. Esto permite que los aportes del Estado a las instituciones se basen en un análisis técnico de los costos, lo que, según él, ayudará a corregir los altos niveles de distorsión en los valores de los aranceles, que actualmente se encuentran entre los más caros del mundo.
Según Acción Educar, hay 94.000 estudiantes con CAE y 83.000 con becas como la Bicentenario. ¿Qué pasará con ellos si sus instituciones no se acogen al FES? ¿Mantendrán sus beneficios?
«Nadie los pierde. Si bien las instituciones tienen la libertad de adherir o no al FES, tal como ocurre con la gratuidad, las personas que ya tienen sus beneficios, los mantendrán».
Se ha criticado que podría incentivar el incumplimiento del pago de CAE por la condonación de cierta parte de la deuda…
«El FES, bajo todas las simulaciones que se han hecho, tiene una mejor recaudación fiscal que el CAE; es decir, el fisco recupera más. Esto se debe a que, en promedio, la gran mayoría de las personas aportará un monto menor al que hubieran pagado con el CAE. El FES moderniza el financiamiento de la educación superior y beneficia tanto a las personas como a las arcas fiscales».
¿Qué sucederá con los deudores actuales?
«En cuanto a ellos, la política incluye un plan de condonación y reorganización de la deuda que reduce la cuota para todos, en distinta magnitud. Este monto dependerá de sus ingresos y del tiempo que hayan estado pagando, privilegiando y premiando a quienes estuvieron al día y han pagado por más tiempo. De hecho, a miles de personas se les condonará la deuda por completo según estas variables. Si la condonación es parcial, su aporte ya no será para el banco, sino para el fisco y, por ende, para toda la sociedad».
¿El proyecto plantea que recauda mejor porque elimina la banca?
«Precisamente. No tener un intermediario como la banca simplifica y hace mucho más eficiente el sistema. El proyecto está formulado para que las personas estudien sin tener que desembolsar ningún tipo de pago al inicio, y luego, en función de sus ingresos, retribuyan el monto de manera progresiva, durante un tiempo proporcional al que estudiaron.
Además, el mecanismo de recaudación es automático, a través de la Operación Renta o el descuento por planilla, lo que da una mayor certeza al país. Al mismo tiempo, el FES tiene una suerte de seguro incorporado, ya que se adapta a la trayectoria laboral y vital de las personas. Si por distintas razones alguien tiene ingresos inferiores al sueldo mínimo o no está percibiendo dinero, no tiene que asustarse: no se le acumulan cuotas impagas, simplemente no retribuye».
¿No queda registro de la deuda en el sistema financiero privado?
«El sistema FES no constituye un pasivo comercial ni una deuda con la banca, por lo que no genera las mismas dificultades para, por ejemplo, la obtención de un crédito hipotecario que sí ocasiona el CAE. Con el FES, las personas adquieren una obligación de retribución que se adapta a sus ingresos: si perciben más que el salario mínimo, empiezan a contribuir de manera incremental. El aporte máximo llega al 7%, y solo para quienes ganan más de $3.000.000, el porcentaje sube a 8%. Es importante recordar que, en el caso del CAE, el máximo contingente de los ingresos es del 10%, y además se requiere estar al día en los pagos. En contraste, la proporción de los ingresos que representa el FES en régimen es, en promedio, del 4%, aunque algunas personas pagarán los tramos máximos. En comparación, el CAE representa en promedio un 14% de los ingresos.


