Matías Blázquez comenta el festejo en las calles de Iquique
Nos tenían un camión preparado para recorrer la ciudad con nuestras familias. Fue espectacular, un sueño, dice el defensa.
No hubo melatonina, ni vaso de leche caliente, ni música tibetana que pudiese ayudar a Matías Blázquez a conciliar el sueño el lunes por la madrugada. El zaguero de Iquique se pegó flor de festejo junto al resto de sus compañeros luego de conseguir el ascenso y recién se quedó dormido a las seis de la mañana.
«Me daba vueltas y vueltas en la cama, jajajá. Al final dormí como tres horas, me quedé viendo redes sociales, contestando mensajes. Con la adrenalina siempre cuesta quedarse dormido, sobre todo después de una emoción así», dice el defensor de 32 años.
La celebración de los Dragones comenzó en la cancha apenas terminaron los penales, se trasladó al camarín y luego a una especie de camión adaptado para los jugadores y sus familias. «Estaba preparado para ir a recorrer la ciudad. Fue espectacular, un sueño ver toda la ciudad paralizada. Fuimos a la Plaza Arturo Prat y había fuegos artificiales.
Esas cosas son las que te quedan, el cariño de la gente», cuenta Blázquez.
«Después de eso volvimos al estadio, nos bajamos y celebramos de nuevo en el camarín. Aprovechamos de recoger nuestras cosas y compartir en el área familiar que tenemos. Lo hicimos en todos los partidos de local, había pizzas y cosas para la familia, que son los que están siempre, en las buenas y malas», añade el jugador.
¿Quién lo acompañó en el recorrido por la ciudad, Matías?
«Estuve con mi señora María Isabel, con mi hija mayor Josefa (14) y Tomás (2), el chiquitito. Y también con mi sobrino Gonzalo (21), que es como mi hermano chico, me apaña en todas, viene a todos los partidos. Hasta el profe Miguel (Ponce) dice que es cábala porque siempre que viene ganamos».
¿Su plan es seguir en Iquique, ahora en Primera División, este 2024?
«No sé nada, no he hablado con nadie. Termino contrato ahora y vamos a ver. Ahora estamos viendo el tema de los pasajes para irnos a Viña del Mar y estar cerca de mi mamá. Por ahora estoy cesante, jajajá».


