A veces se sabe que alguien es un gran entrevistador antes de que formule siquiera la primera pregunta. El indicio lo da la magnitud de quien tiene al frente, de su entrevistado, de uno que no accede a ser interrogado por cualquier tipo.
Eso acaba de pasar con Cristián Pérez, que convence nada menos que a Jorge González, exlíder de Los Prisioneros de conversar con él y de que esa plática sea pública a través de su programa «El cuarto de música». De hecho, fue este último quien se acercó al primero para felicitarlo por ese ciclo de entrevistas.
Con esta entrevista, emitida también por REC TV, Pérez cierra una tercera temporada redonda de ese espacio. Los invitados fueron Keko Yunge, Alberto Plaza, Germaín de la Fuente, Mario Argandoña, Américo, Patricia Frías, el Pollo Fuentes y el ya mencionado González.
Quiero detenerme hoy en el conductor. Desde Alfredo Lamadrid padre que no teníamos un conversador televisivo a sueldo que le sacara tanto el jugo a sus invitados como lo hace Cristián Pérez. Y la técnica es la misma: un nombre que haga sentir a los entrevistados que es un honor estar allí; un trato cordial, aparentemente despreocupado de sacar cuñas golpeadoras, y preguntas no muy incisivas, pero que, producto de la grata atmósfera creada, obtienen respuestas definitivamente reveladoras.
Sigue siendo una ventaja comparativa tremenda interactuar con alguien que sepa de qué está hablando uno. Eso necesariamente genera confianza y ganas de abrir el corazón y la memoria.
Poco queda del Cristián Pérez al que molestaban en «SQP» por subirse a un cajón de manzanas para no quedar tan bajo en el panel (no estuve lo suficiente en ese programa para averiguar si era mito o realidad).
Hoy es un comunicador hecho y derecho, consolidado tanto en su propio emprendimiento televisivo como siendo parte medular de «El medio día» de TVN, una propuesta que se reinventa a sí misma mes a mes.
La música es su nicho y su pasión, pero le tenemos tanta fe por estos lados que debería explorar la posibilidad de abrir el abanico temático en su rol como entrevistador. Pienso en proyectos como «El cuarto de maquillaje» (donde las invitadas serían modelos de ambos sexos), «El cuarto poder» (periodistas), «La cuarta pared» (gente de teatro), «El cuarto árbitro» (saqueros), «El cuarto oscuro» (fotógrafos) y «El cuarto de libra» (sibaritas). Por dueño de casa no nos vamos a quedar.


