Ejercicio gráfico de una cuenta de Instagram situó a nuestro país adherido a España
Jugaríamos la Champions, al menos la fase previa; Coquimbo sería tropical y tendríamos cinco husos horarios a lo ancho del país.
La cuenta @stalinpost_ofice de Instagram posteó «El sueño de todo chileno» para imaginar qué ocurriría si nuestro país se emplazara en otra ubicación geográfica donde ahora no hay territorios. El supuesto alude a que el proceso disgregador que afectó a Pangea -el supercontinente que existió a finales de la era paleozoica y principios de la era mesozoica que agrupaba la mayor parte de las tierras emergidas del planeta- haya dejado, por efecto del movimiento de las placas tectónicas, a la larga y angosta faja de tierra en el océano Atlántico norte, convertida en una ancha y corta conexión entre Europa y América del Norte.
Hasta Canadá
El ejercicio significaría que la región de Arica y Parinacota ya no estaría en el extremo norte, fronterizo a Perú, sino que en la punta oriental, rozando Ferrol, ciudad gallega en la zona más septentrional de la península ibérica; mientras que Aysén y Magallanes rozarían la costa este de Canadá, cerca de Halifax. Porvenir y Tierra del Fuego estarían a un paso de Nueva York y se contagiarían con el cosmopolitismo de Manhattan.
Se relaja Colchane
En esta fantasía geopolítica cambiarían muchas cosas y se modificarían paradigmas en apariencia inamovibles. De partida, solo tendríamos fronteras marítimas y el método de ingreso irregular ya no sería por el altiplano. Colchane tendría un respiro. La naturaleza aislada e insular experimentaría una mutación rotunda y pletórica de conectividad, en sintonía con los desplazamientos incesantes en Europa. Si la a Armada chilena ha sido importante en nuestro país, ahora sería crucial. Con una flota del norte y otra flota del sur, para cuidar los das costas que tendríamos.
Potencia turística
De seguro, desde Antofagasta despegarían vuelos hacia las Islas Canarias, conformando un flujo que potenciaría el turismo en Tenerife. En ese mismo plano, Coquimbo y La Serena serían competencia directa de las islas Azores, y compartirían un clima oceánico templado durante todo el año. Las temperaturas raramente caerían por debajo de los 10°C en invierno o subirían por encima de los 30°C en verano, lo que fomentaría el surgimiento de bosques, dándole más vida a, por ejemplo, Fray Jorge. En el Valle del Elqui habría lluvias y vientos frecuentes, especialmente en otoño e invierno (de septiembre a marzo). Temuco o quizás Concepción serían las ciudades conectadas vía aérea con Groenlandia: mientras que de Puerto Aysén podrían salir embarcaciones con turistas para recorrer el punto donde se hundió el Titanic, frente a Terranova, en Canadá.
Puente Euroamericano
Alta sería la probabilidad que el puente sobre el canal de Chacao, que se construye para conectar a Chiloé, sirva en este otro contexto de nexo con Halifax, en Canadá. La necesidad de conectividad fortalecería el actual plan gubernamental «Chile sobre rieles», que tendría más sentido que nunca al implementar la modernización y desarrollo de la infraestructura ferroviaria del país que serviría para conectar Europa con América del Norte. El Tren Central podría llamarse Tren Transatlántico, con servicios similares al Transiberiano o al Oriente Express, famosos por sus largos recorridos.
Los Alpes chilenos
Con estos servicios los europeos verían como una alternativa plausible invernar en los Andes en reemplazo de los Alpes o los Apeninos. En el contexto político, una parte de Chile sería integrante de la Unión Europea y formaría parte del Espacio Schengen, extensión territorial que faculta a viajar entre países sin necesidad de realizar trámites de migración.
Assadi comunitario
Esta membresía permitiría que las competencias deportivas se realicen con las potencias europeas. En fútbol, los clubes campeones jugarían la Champions, mientras que los equipos de la medianía de la tabla se medirían en la Europa League o la Conference, dependiendo del rendimiento deportivo. Los jugadores, como la naciente estrella futbolística Lucas Assadi, tendrían pasaporte comunitario, lo que simplificaría el mercado de pases. Ya no sería excusa la distancia ni la tardía adaptación al modo de juego. Sería una oportunidad única que para ir al Mundial a Chile le toque jugar con Islas Feroe, San Marino o Luxemburgo. Joaquín Niemann, nuestro valor más importante en el golf, podría integrar el equipo europeo que se enfrenta año a año a Estados Unidos en la Ryder Cup, que solo permite jugadores norteamericanos y del viejo mundo.
Husos horarios
Los cuatro mil kilómetros de ancho obligarían a adoptar cinco husos horarios. O sea, si en Arica es mediodía, en Punta Arenas recién estarían despertando a las 7 de la mañana. La hora se cambiaría el último domingo de marzo en verano; y el último domingo de octubre en invierno. Los amaneceres se apreciarían sin el espectáculo diario dado por el Sol y la cordillera de los Andes; y los evocadores atardeceres de frente al mar solo podrían presentarse en Tierra del Fuego, que quedaría mirando hacia el oeste.


