Pareja de Mario Salas habla de sus cuatro meses sin club y lejos de las canchas
Nathalie Pizarro abrió la puerta de su intimidad en redes sociales y compartió una poderosa reflexión a propósito del estado laboral de su pareja Mario Salas. El Comandante está sin club desde su salida de Temuco a comienzos de mayo, pero su mujer aprovecha cada segundo para darle apoyo con mensajitos virtuales y conversaciones profundas sobre lo que están viviendo.
«Lo bueno de estos cuatro meses es que te tengo en casita todos los días. Han sido hermosos momentos juntos», fue uno de los posteos de Nathalie en su cuenta de Instagram @natalycamus. «Tú y yo, más fuertes que nunca. Los tiempos de Dios son perfectos. Este tiempo fue para crecer, aprender y reflexionar. Pero por sobre todo, para esperar. ¿Cuatro meses? Naaa, vienen años de fútbol», añadió la empresaria en otra de sus publicaciones.
¿Qué la motivó a subir esas reflexiones, Nathalie?
«En mis redes siempre publico los momentos felices que paso con Mario y lo que estoy viviendo. Doy gracias de tenerlo más tiempo conmigo, por ahora, porque podemos disfrutar muchas cosas lindas y también poder estar cerca de la familia, que muchas veces el fútbol no te permite. En estos momentos estamos viviendo en nuestra parcela en Limache. Construimos una casa y la entrega coincidió justo cuando nos fuimos de Temuco, llevamos cuatro meses acá. Yo estoy feliz porque después de tanto tiempo viajando es agradable estar en tu casa».
Salas duró cinco meses al mando de Temuco: fue anunciado el 30 de diciembre del año pasado y dejó el cargo a comienzos de mayo luego de cosechar cinco derrotas, tres empates y una victoria.
Sus experiencias previas en el último par de años tampoco fueron particularmente agradables. En mayo de 2023 asumió en Magallanes, pero no pudo evitar el descenso del equipo y recaló en Ñublense para la temporada 2024. Llevó al equipo a la final de la Copa Chile y lo clasificó a la fase previa de la Copa Libertadores, sin embargo, la dirigencia chillaneja igual prefirió otras opciones de cara a la presenta temporada. Ahora le toca esperar una oportunidad para volver a ponerse el buzo.
«Yo no lo llamo cesantía», aclara su mujer Nathalie. «Para mí son situaciones normales de la vida. Me refiero a que es un proceso normal que podía pasar luego de una mala racha de resultados. Trato de motivarlo y él también a mí porque yo también extraño el fútbol. Me gusta mucho ir al estadio. Tenemos una familia grande y nos apoyamos unos a otros. Nunca hay tiempo para agachar el moño, sólo tiempo para creer que vendrán cosas mejores», agrega.
¿Cómo ha andado el ánimo de Mario durante estos meses?
«Mario es tan profesional con lo que hace que el estar sin club le afecta un poco en lo emocional. Él ama estar en una cancha y tener a sus jugadores cerca. Estos cuatro meses ha estado tranquilo porque confía mucho en Dios y sabe que le tiene algo preparado. Nosotros hablamos mucho de este tema: sabemos que el fútbol es un trabajo inestable para los entrenadores porque dependen de los resultados. Pero Mario confía en sus capacidades y en los logros que ha conseguido para que lo consideren ya sea acá o en el extranjero».
¿Qué tipo de actividades han podido hacer ahora que está en la casa?
«Acá en la casa tenemos nuestro gimnasio propio. A Mario le encanta hacer ejercicio, se mantiene súper bien y tiene mucha energía. Nos levantamos y hacemos ejercicio juntos, luego él se pone a trabajar en reuniones con su cuerpo técnico. No deja de trabajar aunque esté sin club. Yo también me mantengo ocupada trabajando por redes sociales, tengo algunos emprendimientos. Y también aprovechamos de recibir a la familia muy seguido acá en la parcela».


