Grupo quedó en evidencia porque sus clientes no se sacaban las parkas para rendir la prueba teórica
Alcaldesa Paulina Bobadilla denunció que los tramposos se estacionaban en una camioneta con vidrios polarizados frente al municipio. Cobraban entre $300.000 y $500.000 a sus clientes.
Una camioneta negra, grande, con vidrios polarizados, que se estacionaba a un costado de la municipalidad de Quilicura. Ese era el centro de operaciones de una banda que se dedicaba a vender fraudulentamente las respuestas del examen teórico de manejo que se rendía en esa comuna.
«Era una banda organizada. Subía y bajaba gente de esta camioneta y un funcionario se dio cuenta de este movimiento. (Personas) que entraban a la Dirección de Tránsito», recuerda la alcaldesa Paulina Bobadilla.
«Llegaban todos muy abrigados, con parkas gigantescas, gorros, estaban súper equipados», agrega.
Cuando a uno de los postulantes iba a rendir el examen para obtener su licencia de conducir le pidieron que se sacara la parka. Al principio se negó, pero terminó despojándose de la voluminosa vestimenta.
«La cosa es que vimos que el tipo tenía cinta adhesiva en el cuerpo, sujetando una cámara que tenía a la altura del pecho», afirma la edil.
Se trataba de una cámara diminuta, con la que captaba las preguntas que aparecían en la pantalla del computador donde estaba rindiendo la prueba.
Un dispositivo de banda ancha móvil permitía mantener conectado al postulante y a través de una videollamada por su teléfono las imágenes llegaban hasta las personas que se encontraban dentro de la camioneta. Ahí buscaban las respuestas y se las enviaban a través de un pequeño audífono tipo muela.
«Son dispositivos de alta tecnología», opina la alcaldesa.
La cinta adhesiva mantenía pegada al cuerpo la cámara, su batería y una serie de cables (ver foto). Descubrieron a 14 personas que intentaron hacer la trampa. Doce de ellas están judicializadas, asegura la autoridad comunal.
«La banda cobraba desde $300.000 por la licencia clase B y $500.000 por la licencia profesional, era muy lucrativo», comenta.
La denuncia se realizó hace unos meses, señala, y aún se encuentra en etapa de investigación. La alcaldesa asegura que en la artimaña no había personal municipal implicado.
«Los propios funcionarios los descubrieron, nosotros hicimos la denuncia», indica.
Proyecto de ley
Uno de los problemas de este tipo de fraude es que no existe una pena efectiva.
«Estos delincuentes saben que es poco lo que les va a pasar. A lo más nosotros podemos bloquearlos, para que no saquen licencia en la comuna, pero van a ir a otra y van a sacar igual», se lamenta la edil.
«Así como lo intentaron en la comuna de Quilicura pueden estar a lo largo de todo Chile», advierte.
En el Congreso se encuentra en trámite una moción presentada inicialmente en 2022 por varios diputados, para sancionar los casos de engaño, copia o fraude en el examen para obtener la licencia de conducir. En el documento se explica que la legislación no castiga esta trampa y habitualmente la Fiscalía determina que en estos casos no existe delito.
El proyecto plantea sancionar con la imposibilidad de presentarse a un nuevo examen de conducir por dos años y una multa entre 5 a 10 unidades tributarias mensuales (aproximadamente entre $350.000 y $700.000).
Casos similares
La iniciativa parlamentaria surgió a raíz de dos casos parecidos al que ocurrió en Quilicura: en 2018 cuatro personas fueron sorprendidas en Antofagasta dando la prueba con una polera polo, de esas con cuello y ojales de metal. Justamente, esa pieza era del tamaño perfecto para el lente de la minicámara que llevaban pegada con velcro en el interior de la prenda.
En 2022, aún en pandemia, tres jóvenes usaron una doble mascarilla negra. En ella ocultaban una cámara, para mostrarle las preguntas a una persona que se encontraba en la sala de espera y les soplaba las respuestas correctas.


