María Cristina Silva se acogió al beneficio del municipio que reembolsa parte del impuesto
En la comuna hay mucha pobreza encubierta, por acá todo es carísimo, comenta la jubilada, quien el año pasado recibió una ayuda de $900.000.
María Cristina Silva, de 85 años, cuenta que recibe apoyo de la municipalidad de Vitacura para pagar las contribuciones trimestrales de su casa porque con su jubilación no le alcanza. Usa la tarjeta de crédito para pagarlas en tres cuotas.
«Cuando ya termino de pagar, viene el otro cobro trimestral y como no me alcanza, tengo que volver a endeudarme con la tarjeta de crédito del Jumbo», relata.
Silva, quien trabajó toda su vida en el área de cobranzas en una empresa de confecciones, llegó desde Quilicura al sector Vitacura con Tabancura hace más de 50 años. En 974, con su marido compraron una casa de hoy 128 metros cuadrados construidos en un terreno de 300 metros cuadrados en 1974 gracias a una cooperativa de trabajadores del Servicio de Impuestos Internos donde trabajaba su esposo.
«Cuando llegamos era como un potrero, casi no había casas», relata.
Recibe una pensión de $339.134 mensuales, que poco le alcanza para sus gastos básicos, mientras que el impuesto territorial de su vivienda es de $443.242 cada tres meses. La propiedad tiene un avalúo fiscal de $236.620.181.
«Antes pagábamos mucho menos, pero cuando llegaron más y más personas al barrio, se hicieron casas más grandes y llegaron más servicios, subieron las contribuciones. Me da pena ver mi casa porque está tan destruida, tengo un ventanal sin su vidrio, otra parte tiene corroída la madera, pero no tengo los medios para arreglarla. Y si la vendo, me van a dar una miseria porque está muy deteriorada», se lamenta.
El Servicio de Impuestos Internos tiene un beneficio para propietarios de más de 60 años, que rebaja entre 50% y 100% del gravamen, sin embargo, Silva no califica porque su vivienda supera el avalúo exigido por el organismo de $215.857.004 y porque comparte la propiedad con su hijo (en 2019, sufrió un incendio y él pidió el crédito para repararla con la casa como garantía).
«En Vitacura hay mucha pobreza encubierta, por acá todo es carísimo. Tengo que ir a La Vega a comprar mercadería. Uno se sacrificó tantos años para tener una casa y ahora tengo que seguir pagando por ella. Las contribuciones son como una estafa para la gente mayor. Siempre te dicen que cuando estés más vieja vas a estar tranquila y no es así, vivo pensando de dónde voy a sacar la plata para pagar» menciona.
Apenas supo del programa de apoyo para adultos mayores de la Municipalidad de Vitacura, que reembolsa parte o el total del impuesto territorial, postuló. Se pide un ingreso líquido igual o inferior a $1.834.710 mensuales y que el avalúo fiscal de la vivienda no supere los $450.000.000.
Silva recibió $900.000 al año como reembolso.
«Me han ayudado con un porcentaje del pago, que ha sido de gran ayuda porque me ahorré $450.000 cada seis meses que es bastante. Este año postulé otra vez al beneficio».
¿Su hijo no la pueden ayudar a pagar?
«Mi hijo es supervisor, gana poco también, tiene dos niñas y apenas le alcanza. Me ayuda con lo que puede, me apoya con la comida. La gente cree que porque uno vive en Vitacura es rica, muchos somos jubilados y ganamos lo mínimo».
La alcaldesa de Vitacura, Camila Merino, explica que en la comuna viven adultos mayores que tuvieron altos ingresos, pero que actualmente reciben bajas jubilaciones por lo que el pago de las contribuciones excede su capacidad económica. Por ello, implementaron este programa de apoyo, que se financia con fondos municipales.
Este año se incorporó a personas que tienen más de una vivienda, pero sin sobrepasar el monto máximo de avalúo.
«No queremos que pierdan sus viviendas o tengan que venderlas, pues son vecinos de toda la vida y tienen arraigo en la comuna», menciona la autoridad.
En 2024 se apoyaron a 296 vecinos y este año proyectan beneficiar a 900. El 17 de noviembre se abre un nuevo proceso de postulación por el pago de la segunda cuota de las contribuciones.
Valor del suelo
Daniela Olmos, gerenta del área de Desarrollo y Regularizaciones de Colliers, explica que aunque haya viviendas similares en distintas comunas de Santiago, pagan contribuciones diferentes porque el terreno donde están ubicadas es lo que importa.
«Las diferencias se producen porque en comunas como Vitacura el valor del suelo supera en promedio los 20 a 30 UF por metro cuadrado, mientras en lugares periféricos como Paine, La Pintana o Lo Espejo puede estar bajo las 5 UF. Esto eleva el avalúo fiscal, que es la base para definir las contribuciones», explica.
Matías Echeverría, CEO y cofundador de la plataforma de tasación Housepricing, agrega que para definir el valor de las contribuciones también entra en juego cuán consolidado está el barrio, es decir, el nivel de servicios que ofrece, su conectividad, la calidad de vida y el nivel de densificación, entre otros detalles.
Aunque el 77% de las propiedades no pagan contribuciones (aquellas con avaluó fiscal inferior a $56.846.995), para los dueños de aquellas que están afectas este impuesto es un gasto relevante.
«Aunque la persona haya terminado de pagar su vivienda, las contribuciones actúan como un arriendo vitalicio», indica Olmos.


