Alejandra Marín cuenta que la prueba práctica es con diez estaciones con pacientes
El trámite demoró más de un año. Se preparó dos meses para el examen teórico y presentó documentación de la autoridad sanitaria chilena.
Unas vacaciones de dos semanas en Sídney en 2019 le cambiarían la vida a la enfermera Alejandra Marín (34). Se enamoró de la ciudad, de su entorno y de su relajado ritmo de vida. Al año siguiente, postuló a la visa Working Holiday de Australia para también mejorar su nivel de inglés, pero por la situación de la pandemia su visado quedó en pausa.
En enero de 2022 un mail confirmó su visa. No lo pensó dos veces y renunció a su trabajo de ese entonces. Tenía 30 años.
‘Ese año conocí a quien hoy es mi marido y ese fue el principal motivo para quedarme', cuenta.
Como muchos jóvenes que llegan con este visado, Marín trabajó como vendedora en una tienda de ropa, aunque sabía que eso no podía ser para siempre.
‘Hay un momento en el que uno quiere mejorar, crecer, quiere salir adelante y mantener el estatus de profesional. Por eso empecé el proceso de convalidación de título', declara.
¿Cuáles son los pasos?
‘Lo primero es el Self-check, que es un cuestionario en línea de la página Australian Health Practitioner Regulation Agency (Ahpra), la agencia responsable de implementar el esquema nacional de registro y acreditación de los profesionales de la salud. Uno debe responder un formulario online (tiene un costo de 640 dólares australianos, poco más de $400.000 chilenos) donde preguntan sobre la nacionalidad y la profesión. En mi caso es el Bachelor of Science in Nursing. También preguntan sobre los años de estudios y la experiencia laboral'.
A los chilenos los derivan al ‘stream b', que significa que no cumplen con la condición de registrarse de manera automática.
‘Para los españoles, británicos, canadienses y estadounidenses es más fácil el proceso. Por ejemplo, los españoles solo necesitan rendir la prueba de inglés, pero les piden dos años de experiencia laboral reciente', cuenta Marín.
Después realizó un curso corto online de dos horas sobre el sistema de salud australiano. Tras aprobarlo, se le exigió crear un portafolio con información personal, académica y profesional (título profesional, registro de la Superintendencia de Salud, concentración de notas y un detalle -traducido al inglés- de los ramos cursados).
‘Todos estos documentos tienen que ser certificados ante un juez de paz, que es como un notario, pero es un proceso bastante sencillo', señala.
Una vez realizada esta fase, pueden demorar entre tres a siete meses en dar el visto bueno para comenzar la segunda etapa, que es el examen teórico NCLEX (National Council Licensure Examination), cuyo costo es de 500 dólares australianos (cerca de $315.000).
‘La preparación depende mucho de cada persona, pero con dos meses está bien. Se puede rendir a cualquier ciudad y se hace en una oficina con una computadora', indica.
Lo malo, añade, es que no se tiene certeza de si vas respondiendo mal o bien, ya que el examen termina una vez que se han contestado todas las preguntas. ‘Cuando una sale, no sabe si pasó o reprobó', comenta.
¿Es difícil?
‘Es una prueba que requiere bastante estudio, ya que incluye todas las áreas de la enfermería, incluso maternidad, pediatría, neonatología, geriatría, psiquiatría, todas las especialidades. Alguien que egresó hace varios años se olvida, por eso hay que estudiar todo de nuevo'.
El siguiente paso es el Examen Clínico Objetivo Estructurado (OSCE), que evalúa las habilidades clínicas, el conocimiento y las competencias, cuyo costo es de 4.000 dólares australianos. Dicha prueba se rinde únicamente en Melbourne y en Adelaida.
‘En el examen práctico nos llevaron a una sala con diez estaciones. Cada una de ellas contaba con personas reales que actuaban como pacientes. Uno tiene que saber solucionar o diagnosticar qué es lo que la persona está sufriendo', explica.
Para aprobar, se requiere pasar al menos siete estaciones. Los resultados de esta evaluación pueden tardar dos meses o más.
Después, Marín realizó la prueba de inglés, aunque se puede hacer en cualquier parte de este proceso (por 300 dólares australianos).
Luego la Ahpra pide un certificado de buenas prácticas de la Superintendencia de Salud de Chile, que debe ser enviado directamente por este organismo.
‘Ese proceso es un poco más lento, porque muchas veces en Chile se demoran un par de semanas o meses en mandar el documento directamente a Australia. Después de ello, uno puede postular al registro. Yo lo obtuve en noviembre de 2023', dice.
Dicho registro tiene un costo de 180 dólares australianos ($115.000 aproximadamente) que se paga una vez al año.
‘Más que complicado, diría que el proceso es lento y estresante. Requiere mucho papeleo. Muchas veces no aceptan los documentos porque faltó una palabra. Por eso es clave revisar bien toda la información'.
Cree que desembolsó entre 10.000 y 12.000 dólares australianos ($6.300.000 y $7.560.000) sin reprobar ninguna etapa. Ahora Marín trabaja como enfermera en un centro especializado para el adulto mayor en Brisbane.
Juan José Carrasco, fundador de la agencia We Move Experience especializada en estudios en el extranjero, aclara que este proceso varía según cada profesión, dado que cada una tiene una entidad que la regula.
‘Todos los procesos de homologación pasan por tres etapas. La primera es la validación de la malla curricular. Luego está la etapa de las pruebas (práctica, teórica y de inglés). Y la tercera es sacar la licencia. Los tiempos y requisitos varían según cada carrera', sintetiza.


