Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba ya está en los cines chilenos
La producción se basa en la serie de Crunchyroll. Profesor de la U. de Chileexplica por qué es imperdible.
Este jueves los cines chilenos recibieron la película más esperada por los amantes del animé: «Demon Slayer, Kimetsu no Yaiba», una extensión de la famosa serie que tiene tres temporadas disponibles en las plataformas Netflix y Crunchyroll. «Acá en nuestro país hay muchos fans que se disfrazan porque la serie ha sabido conquistar a un público diverso», cuenta la periodista Margarita Huenuil, enfocada en animé y videojuegos, conocida en Instagram como @Laruchan.
Ella viajó a México a cubrir el lanzamiento en ese país y fue testigo de que el fervor es internacional. «Allá pude verla y me encantó. Ya la vi dos veces», agrega Margarita, quien asegura que este filme, que se verá en 153 pantallas, incluye material de los últimos capítulos de la última temporada, más el primero de la siguiente.
La historia de «Demon Slayer» se centra en Tanjiro Kamado, un jovencito cuya familia ha sido asesinada por demonios. La única sobreviviente es su hermana y el protagonista se pasa el tiempo tratando de recuperar su salud, al tiempo que se venga de los seres monstruosos que encuentra.
El origen de esta ficción se encuentra en un manga editado en Japón entre 2016 y 2020, que ha vendido más de 150 millones de copias (físicas y digitales) y fue elegida como el segundo mejor manga de la historia por la cadena televisiva Asahi.
«Es una serie familiar. Muestra valores como el amor entre hermanos, la amistad y nunca rendirse. Además tiene acción y muy buenas escenas de peleas. Es muy emotiva y su protagonista tiene un corazón tan puro que a veces llega a entender a sus enemigos», agrega Huenuil.
Franco Casoni es docente de cultura japonesa del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo de la U. de Chile. También es fanático del animé y del manga «Demon Slayer». Explica que si bien es una historia que se encuadra en el género conocido como shonen (para adolescentes, como «Naruto»), tiene elementos más crudos, propios del seinen (para adultos, como «One Punch-Man»).
«Por ejemplo, en Demon Slayer se destaca que todos los personajes están en peligro y cualquiera puede morir, poniendo a prueba la expectativa de los fans. Además es visualmente muy bonita y narrativamente sólida», añade.


