El actor, que alguna vez fue el mejor pagado de la TV, pasó buena parte de su vida entrando y saliendo de rehabilitación
Uno de esos momentos fue cuando el protagonista de Apocalipsis now reveló públicamente el alcoholismo de su hijo. Dio este mensaje motivado por el amor, tratando de ayudarme, señala Charlie.
Nació en 1965 en Nueva York con el nombre de Carlos Irwin Estévez, hijo del célebre actor Martin Sheen, de origen español, y de la artista de origen irlandés Janet Templeton. Todos los hijos de este matrimonio son actores y su infancia la vivieron en Malibú, donde uno de sus grandes amigos fue Sean Penn.
Charlie hizo su debut como actor a los nueve años, trabajando como extra en una película protagonizada por su padre. Luego se hizo conocido con películas como ‘Pelotón', ‘Wall Street' y, gracias a su rol en la serie ‘Two and a half men', se convirtió en el actor mejor pagado de la TV.
Desde su adolescencia, Charlie Sheen vivió experiencias extremas, incluyendo una fuerte adicción al alcohol y drogas, pasando por múltiples rehabilitaciones. Está sobrio desde diciembre de 2017 y en el 2015 declaró ser VIH positivo, añadiendo que su tratamiento está dando muy buenos resultados. Parte de estas vivencias las cuenta en el documental ‘Nombre artístico: Charlie Sheen' y en su libro ‘The book of Sheen', donde su padre es una pieza clave en su recuperación. Acá profundiza en ese vínculo.
¿Cómo describiría a su padre, Martin Sheen?
‘Como un actor sobresaliente y un ser humano maravilloso. Y lo entendí cuando él hizo público mi alcoholismo, porque dio este mensaje motivado por el amor, tratando de ayudarme para que me alejara de mis demonios. Lo hizo motivado por su compasión y estoy seguro de que fue una decisión muy difícil'.
¿Lo ha apoyado su padre en este viaje de altos y bajos?
‘¿Tiene dos horas? Él siempre me ha apoyado; lo hemos encarado juntos. Mi padre siempre ha sido un fan de la verdad porque no es necesario recordar que la verdad es una sola, que es lo que es. Hasta hoy, somos muy buenos amigos, nos respetamos mutuamente; si tiene problemas, me llama y viceversa'.
Siguiendo sus pasos, usted llegó a ser un gran actor.
‘Muchas gracias, pero creo que, si mi padre hubiese sido un carpintero, yo termino con clavos y un martillo'.
¿Lo apoyó su familia cuando se decidió a actuar?
‘Nadie me presionó. Mi padre nos llevaba a sus locaciones, siempre aconsejándome que fuera honesto'.
¿En algún momento sintió que estaba compitiendo con él?
‘Durante un tiempo, su serie de televisión (The west wing) y la mía (Spin city) se exhibían al mismo tiempo y en el mismo horario. Por supuesto, mi familia se reía'.
Usted contó que viajó con su padre desde niño, acompañándolo a las locaciones de sus películas.
‘Es cierto, pero eso no significa que lo veía a cada segundo. Sus oportunidades y elecciones han sido distintas a las mías. Por ejemplo, me aconsejó que no hiciera Pelotón porque opinaba que el país estaba en un estado de inestabilidad cívica y que yo no regresaría vivo a casa. Y no fue que me dio este consejo porque Pelotón opacaría a Apocalipsis now, cinta en la cual mi padre trabajó, una gran película de la guerra de Vietnam'.
¿Cómo se sintió cuando él interpretó al padre de su personaje en ‘Wall Street'? Hay una escena donde él está muy enfermo en el hospital.
‘Bueno, era algo que yo había vivido en la realidad, cuando lo visité en el set de Apocalipsis now en Filipinas, después que él sufrió un ataque al corazón. Es beneficioso tener emociones que ya se han sentido, fue una experiencia profunda. Es lo que todo actor joven desea, trabajar con alguien de su calibre. Me apoyó mucho, se transformó en una especie de mi segundo director (el filme fue dirigido por Oliver Stone)'.
¿Su padre intervino en su vida tratando de aconsejarlo?
‘Seguro que lo intentó, es lo mismo que yo haría por mis hijos si se dirigen a caminos no seguros o a sendas más oscuras que las normales'.
¿En qué momento su papá comenzó a intervenir?
‘Creo que todo se originó a raíz de mi frustración en el segundo grado de la escuela superior (enseñanza media). Deseaba ser jugador de béisbol y no veía la ventaja de dedicarme a este deporte y, al mismo tiempo, seguir en la escuela. Él y yo vivimos una etapa muy dura desde que cumplí 16 años hasta los 18, cuando finalmente comencé a trabajar profesionalmente como actor. Pero nunca fue un padre dominante, somos más bien amigos'.
¿En algún momento pensó que no se recuperaría profesional y personalmente?
‘No, porque me agarré de una energía que me comunicaba que, al final de todo esto, habría una suerte de redención para mí. Desde muy niño podía vislumbrar el final del juego. En una de mis giras, estaba totalmente quebrado, intentando ganar algo de dinero, mostrando lo tonto que había sido, pero nunca pensé que todo terminó'.
¿Quebrado?
‘Sí, le pasa a los mejores de nosotros'.
Pero usted ganaba mucho dinero.
‘Gané mucho y perdí mucho. Tenía múltiples pensiones alimenticias que pagar para mantener a mis hijos (tiene cinco) y, además, administré muy mal mi dinero'.
¿Cómo se recuperó?
‘Simplemente tenía fe en mí mismo. Sabía que en el futuro se me presentarían otras oportunidades'.
¿Ese fue el peor momento de su vida?
‘No, aún así, nunca pensé que ya estaba fuera del juego. Usé la misma fórmula que he aplicado en todo lo demás. Reuní los pedazos, me disculpé y seguí adelante. Además, encontré a Dios y tengo suerte. A veces los medios nos convierten en una especie de dioses y, desde ese momento, no queda más que la caída. No puedo agregar mucho más porque ni siquiera terminé el colegio. A veces el público tiene grandes expectativas y algo sale mal'.


