Sabrina Impacciatore, de 57 años, ya postuló a un Emmy por The white lotus
De joven le dijeron que no era lo suficientemente bonita para ser actriz. Ahora se va de copas con Jennifer Coolidge.
El tema del papel une a la recién presentada serie ‘The paper' con la exitosísima producción ‘The office', ambas en HBO Max. Si la antecesora traía un hilarante falso documental sobre los empleados de una compañía que vendía papel, su continuadora explica de qué manera se usa ese producto en un diario a medio morir saltando.
Con un personal diezmado y sin entusiasmo, el medio trae una galería de reporteros para la risa. En ese equipo, liderado por un editor entusiasta interpretado por el colorín Domhnall Gleeson, destaca la vanidosa Esmeralda Grand.
El rol recayó en la italiana Sabrina Impacciatore, de 57 años, recordada como la manager del hotel siciliano en ‘The white lotus'. Allí interpretó a una mujer que nunca había tenido un amorío en su vida, un papel que le valió una nominación a los Emmy como mejor actriz de reparto.
Nacida en Roma en 1968, nunca se ha casado y decidió no tener hijos. Estudió actuación en su ciudad y luego se especializó en Nueva York. Según recuerda, por entonces le dijeron que no era lo suficientemente guapa para dedicarse a ese negocio.
En la década de los 90 trabajó en varios programas de TV italiana, para luego pasar al cine en películas como la comedia ‘El último beso' en un personaje secundario, pero que enorgulleció hasta las lágrimas a sus padres.
‘De niña, estaba convencida de que el mundo era un cine gigante. Incluso hoy, sigo creyendo que mi vida es una película y que todo lo que pasó antes me preparó para lo que vendrá luego', comentó a la versión italiana de ‘Vanity Fair'.
Gracias a la serie ‘The white lotus', Sabrina fue conocida en Estados Unidos. Luego vinieron apariciones en los late gringos como el de Jimmy Fallon que le dieron más popularidad: ‘La invitada que me precedió fue Margot Robbie. Lejos de ser Cenicienta, me sentía como la vendedora de cerillas. Se me revolvía el estómago y cuando me empujaron al estudio, ocurrió lo inesperado. Hubo una ovación de pie. Fue como si alguien hubiese derramado un jarrón de amor sobre mí y entré en trance'.
Ahora recibe halagos, propuestas de trabajo y hasta se hizo amiga de Jennifer Coolidge, su colega que sí ganó el Emmy por ‘The white lotus': ‘Tenemos largas cenas y nos traen botellas de champán de otras mesas', confesó.
Uno de los encuentros más significativos para ella ocurrió en Los Angeles. ‘Una chica con una nariz irregular como la mía me detuvo y me agradeció porque le estás demostrando al mundo que puedes convertirte en una mujer poderosa sin recurrir a la cirugía estética', afirmó a ‘Vanity Fair'.


