Permite cargar los celulares de modo inalámbrico y escuchar música de Chopin
Son dispositivos que se encuentran con frecuencia en las smart cities.
Cargar el celular con energía solar, sin que haya combustibles fósiles de por medio y, por ende, sin contaminación; sentarse, disfrutar del solcito primaveral, del aire no tan puro y de la magnífica fachada del Palacio Falabella, donde funciona la municipalidad de Providencia. Ese pequeño panorama es el que abre la extraña banca que, sin que los vecinos lo notarán, apareció la semana pasada frente a la municipalidad de Providencia, a pocos pasos de la intersección entre Pedro de Valdivia y Carlos Larraín Claro. En contraste con las clásicas bancas de fierro forjado y madera de color verde que amueblan la pequeña placita del lugar, la banca solar parece un dispositivo futurista. Con un largo de algo más de dos metros y un alto en torno de los 50 centímetros, la superficie de la banca es de vidrio templado, debajo del cual hay celdas fotovoltaicas que transforman la energía del sol en corriente continua para cargar los celulares. Su estructura es de acero y en ambos costados tiene entradas USB para que las personas puedan conectar sus teléfonos.
Lo más novedoso que ofrece la banca, eso sí, es que al apretar un botón metálico que tiene en los costados, se puede escuchar música de Chopin. El don melódico del asiento, sin embargo, aún no es posible apreciarlo, ya que este será inaugurado en los próximos días.
«En el marco de los buenos lazos que mantenemos entre la Municipalidad de Providencia y la Embajada de Polonia, que además está en la comuna, nos entregaron este regalo para todos nuestros vecinos como una señal de agradecimiento por nuestro trabajo conjunto y también como una forma de fortalecer los lazos entre ambos países, que durante más de 100 años han mantenido relaciones diplomáticas, permitiendo avances en diversas materias para mejorar la calidad de vida de sus habitantes», explica el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio.
La banca, fabricada por la empresa polaca Seedia, además de los citados paneles solares y el cargador de USB, tiene la opción de carga inductiva inalámbrica, en la que el celular solo se coloca sobre el panel. También posee WiFi, sensores de calidad de aire, humedad o ruido, datos que son captados y que pueden ser luego transmitidos para una mejor gestión de la ciudad bajo el concepto de smart city. Además, posee audio, que puede ser programado para escuchar música o narraciones sobre la historia del lugar, entre otros.
A la fecha hay 561 bancas desplegadas en 259 ciudades de 22 países en tres continentes.
«Este tipo de bancas se usan en contextos de smart cities, en que las ciudades están sensorizadas para monitorear diferentes factores como humedad, temperatura, y también los datos, como tráfico de personas, tránsito o rutas. La smart city levanta datos y luego los usa para tomar decisiones óptimas», explica David Acuña, profesor de Ingeniería UC, especialista en uso de tecnologías autónomas. «Estas soluciones son comunes en ciudades como Hong Kong, Singapur, Inglaterra, Estados Unidos o Corea, donde los objetos de las ciudades se convierten en dispositivos que captan datos», indica el académico.
Según explica Federico Burgos, gerente de administraciones públicas Indra Group Chile, referente en el tema de smart cities, «cada vez son más los dispositivos inteligentes que se utilizan en las ciudades, y Chile no es la excepción. Al día de hoy podemos encontrar diversidad de ellos, como cestos de basura que avisan telemáticamente cuando están llenos; radares de velocidad que informan al conductor la velocidad a la que transitan; sistemas de riego automatizado que varían la cantidad de agua utilizada en función de la humedad de la tierra, así como monitoreo de información ambiental a través de estaciones meteorológicas».


