Michelle Adam está definitivamente a la altura de las circunstancias reemplazando aPriscilla Vargas.
Michelle Adam ha superado varias pruebas en su carrera televisiva. Para empezar, que al principio todos hayamos escrito su apellido mal (jurábamos que era «Adams») y que incluso algunos rostros de la competencia la hayan llamado «Michelada», convencidos de que se trataba de una ocurrencia tan ingeniosa como inofensiva.
A medida que se fue afirmando en pantalla y ganando el cariño de la teleaudiencia desde la humildad y la empatía (dos rasgos de personalidad casi extintos en TV), sus jefes empezaron a notar que, sacándola de su campo laboral original (la meteorología) lejos de desentonar lo seguía haciendo bien.
Tanto es así que hoy reemplaza a la conductora titular de «Tu día» y corazón absoluto de ese matinal, Priscilla Vargas, y a plena satisfacción de moros y cristianos.
Hoy su rol es clave en el franjeado mañanero del 13. José Luis Repenning no está mal, pero necesita una compañera juiciosa a su lado (alguien como Priscilla y ahora Michelle) para que no se le suelte la cadena, lo que ha sucedido en pantalla, por ejemplo, cuando dijo que cierta famosa «pasó por caja» al involucrarse sentimentalmente con otra figura televisiva. Ese Kikemorandismo desatado ya no se estila, querido Repe.
Además de esa función vital velando por el equilibrio y la mesura a la cabeza del programa, Michelle pone la nota de cordura en el tratamiento de los temas, como se ha visto en el caso de la accidentada formalización de la exalcaldesa de Maipú, Cathy Barriga. Mientras la justicia no emita su dictamen, la misión de un panel televisivo no es unirse al coro de pullas, memes y condenas anticipadas que son más propias del «pueblo» televidente, que no tiene sobre sus hombros la responsabilidad inherente a un medio de comunicación social.
Michelle ve a la persona y el respeto que merece esa condición, no a la famosa en tela de juicio. Ve a la mujer y madre, no a la política acusada de corrupta.
Priscilla puede estar tranquila: su amiga le está cuidando muy bien el rancho. Desde el switch tampoco tienen razones para arrepentirse de la decisión de este interinato: la escogida no se limita a dar el pase a comerciales ni a saltar de un lugar común a otro. En ningún momento pierde de vista la línea editorial de «Tu día» ni lo que hay que hacer para que el barco no encalle, algo que en televisión es un peligro siempre inminente.
Con ella a cargo no se avizora ningún frente de mal tiempo en un matinal que ya le ha tomado el pulso a la encarnizada batalla. A lo más, una ola de calidez y sororidad.


