Ari Salgado, de 23 años, recibió más de cien heridas cortantes
Joaquín González, pareja de Ari, fue formalizado este viernes y quedó en prisión preventiva.
Cerca de las 14 horas de este viernes, se realizó el funeral de Ari Salgado, manicurista asesinada la madrugada del 20 de febrero por su pololo, en el domicilio de éste en la comuna de Maipú. En forma paralela, terminaba la audiencia de formalización de Joaquín González, quien confesó el crimen de la joven de 23 años, por lo que fue acusado por el delito de femicidio.
El comerciante de 22 años quedó en prisión preventiva durante los 120 días que dure la investigación, tras una larga audiencia presidida por la magistrada del 9° Juzgado de Garantía de Santiago, Elizabeth Reinoso.
Hasta los tribunales llegó un grupo numeroso de amigas de Ari, con poleras y chapitas con una foto de la joven, quien además de trabajar como manicurista, estudiaba contabilidad en el Inacap de Maipú.
Su amiga y compañera de trabajo, Belén Soto, tomó la vocería de la familia. Comentó que fue en representación de la madre de Ari, Genoveva, y de sus abuelos, con quien la joven vivía en la comuna de Cerrillos.
«Ella tenía todo su calendario de ramos listo para entrar a clases el 3 de marzo. Tenía planeado su primer día de clases. Ella era pequeña, medía un metro 53 centímetros, es imposible que haya dañado a Joaquín; es mentira que se agredieron mutuamente. Este tipo es un psicópata que la manipulaba, y no solo le arrebató la vida en su casa, sino que la hizo agonizar y luego volvió para terminar de matarla», denunció Belén, que se hacía acompañar de una veintena de amigas de Ari.
Camila Veloso, mejor amiga de Ari, dice que todavía está en shock. «Este tipo la amenazaba de que iba a subir a internet fotos íntimas de ella si no le hacía caso. A mí también me acosaba cuando salía con mi amiga», relató.
Muchas veces ella quiso terminar con él, recuerda Belén. «La acosaba, le mandaba fotos de la casa de los abuelos donde ella vivía y les decía que si no salía, él los iba a matar. La iba a buscar a la universidad y se paseaba por las salas. Sus compañeros nos contaban que la miraba por la ventana y que una vez estuvo una hora parado afuera hasta que ella tuvo que salir a verlo», detalló.
Otra confidente de Ari, Katherine Arellano, comentó que Joaquín «tenía conductas agresivas desde la educación básica: golpes, agresiones, obsesiones, conductas psicópatas. Ari no fue su única víctima, pero ella tuvo la mala suerte de ser asesinada… Nos llegaron testimonios de ex parejas y de ex amigos de la infancia».
Belén cuenta que Ari y Joaquín eran pololos hace casi dos años, pero que fue una relación intermitente con términos y reconciliaciones. «No fue un pololeo sano y en ese rango de tiempo sucedieron muchas cosas. Este tipo siempre le decía que ella andaba con otros, la celaba mucho, revisaba el Instagram de sus amigas para ver si ella salía en alguna foto, le mandaba correos electrónicos y mandaba a otras personas a revisar las historias de Instagram de Ari», acusó.
«Este tipo actuó con tanta crueldad con ella, que no pudimos ni siquiera abrir el cajón para verla ni vestirla», dijo entre lágrimas.
La formalización
Durante la audiencia de formalización, que se extendió por más de dos horas este viernes, el fiscal Luis Cortés detalló los hechos que sucedieron la madrugada del miércoles pasado. Dijo que tras una discusión, el imputado le propinó a la joven «114 lesiones cortopunzantes (con una cortapluma mariposa y un cuchillo) de diversa intensidad, tres de esas lesiones cervical de alta energía, que cercenaron la arteria carótida y le provocaron la muerte».
Luego, siguió, Joaquín «intentó ocultar el hecho introduciendo el cadáver en un saco y luego este en una maleta que ocultó debajo de la cama (por más de 20 horas)».
Además, señaló que era imposible que existiera legítima defensa por parte del imputado, como argumentó su defensa, pues este «mide 1.87 centímetros y pesa 115 kilos de contextura fornida, en tanto la víctima medía 1.53 centímetros y pesaba 66 kilos de peso, lo que da cuenta de una asimetría de fuerza».
El fiscal Cortés agregó que, según la familia del imputado, parientes y amigos de la víctima, los jóvenes tenían «una relación tóxica. Hay una denuncia previa de la víctima de noviembre del año 2023 (de violencia intrafamiliar). La hermana del imputado declaró que él era mujeriego, pero que «la oficial» era Ari».
El defensor de Joaquín González, no discutió la responsabilidad del imputado en el delito, pero argumentó que «lo hizo en legítima defensa», teoría que fue desvirtuada por la magistrada Elizabeth Reinoso, al momento de resolver: «Se estrella contra la evidencia. La dinámica de los hechos y las lesiones constatadas por la víctima», argumentó. «Dejar el cuerpo de la víctima en el estado que lo dejó, solo permite suponer que tiene un desprecio absoluto por la vida», sentenció.


