Economistas cuestionan decisión del Gobierno de suprimir la glosa republicana en la ley de Presupuesto 2026

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Aunque el Presidente no se refirió al tema, el ministro Grau explicó cómo reemplazarían ese ítem

Puede afectar la continuidad de algunos programas, porque cada reasignación tiene que ser evaluada, dice el académico y economista Jaime Bastías.

El ambiente político nacional se había crispado el martes, en las horas previas al discurso en que el Presidente de la República, Gabriel Boric, iba a entregar en cadena nacional, por televisión, los detalles de la ley de Presupuestos 2026. Existía inquietud luego de que el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, confirmara, en la tarde, que no se iba a incluir lo que se conoce como glosa de libre disposición, que son los dineros que se dejan a la administración entrante para distintos gastos, algunos relacionados con el proceso de instalación de las próximas autoridades. En cambio, se deja una facultad para reasignar hasta un 10 por ciento del gasto público, arreglo que tiene sus pros y sus contras, y que aún no convence del todo a los especialistas.
El mandatario, finalmente, no se procunció sobre este tema. Al revés se cuidó de entrar en temas específicos, y anunció en su intervención que el próximo año el gasto público crecerá en un 1,7 por ciento. También aseguró que el foco del Presupuesto estará concentrado «allí donde más se requiere un Estado presente: en seguridad, en salud, en pensiones y en vivienda, además de seguir avanzando en cuidados, en educación, en cultura y en deporte». Puso especial énfasis en el ítem salud que, según explicó, recibió el mayor aumento en recursos monetarios: «El presupuesto del sector crece en 900 mil millones de pesos, completando un alza de más del 30 por ciento en todo el periodo de Gobierno», informó.
Reafirmando la idea de que «la responsabilidad social y fiscal tienen que ir siempre de la mano», Boric destacó el hecho de que Chile, actualmente, atrae inversionistas que ven, en el país, una «fortaleza regulatoria y económica» que les inspira confianza. En esa parte de su alocución, el mandatario aprovechó para lanzar algunos dardos contra José Antonio Kast, candidato del Partido Republicano, al afirmar que «es irresponsable, además de indeseable, la propuesta de recortar 6 mil millones de dólares de gasto que algunos han levantado sin decir de dónde pretenden hacerlo. ¿Acaso van a echar abajo beneficios sociales?».
¿Qué pasó con la glosa?
Lo que antes había generado inquietud, la no inclusión de la glosa republicana en el presupuesto, se confirmó cuando en la tarde de este martes el ministro Grau presentó el proyecto al presidente de la Cámara de Diputados, José Miguel Castro.
Y el ministro la decisión de no incluir este presupuesto de libre disposición, que se considera un buen gesto del gobierno saliente, porque implica dejar un fondo al gobierno entrante para cumplir con su proceso de instalación o con la implementación de sus planes para los primeros meses. Por ejemplo, en 2018 Michelle Bachelet dejó US$781 millones para la administración de Sebastián Piñera y éste, a su vez, entregó en 2022 a Boric US$687 millones de libre disposición.
«La comisión de Gasto Público (que asesora en la elaboración de la Presupuesto), que estuvo compuesta por especialistas de todas las sensibilidades políticas, hizo una propuesta específica respecto de qué hacer con la glosa republicana, nosotros vamos a tomar esa propuesta que, en simple, dice que no se libera un monto específico sino que se le da más libertad a la administración siguiente para que pueda reasignar recursos, eso es lo que vamos a hacer en este presupuesto».
Reacciones
Conocida esta medida, la candidata presidencial de Chile Vamos, Amarillos y Demócratas, Evelyn Matthei, declaró: «(El actual) es el gobierno con más deuda en salud y vivienda, que no deja recursos para los próximos gobiernos y que deja las cuentas desordenadas. Todos los años, ha presentado errores enormes en sus balances». Y agregó: «El Presidente presentó un Presupuesto que no es responsable. Está aumentando la deuda del país. Y, en vez de hacerse cargo de los problemas, sigue comprometiendo la plata de todos los chilenos y chuteando las deudas».
Sobre el mismo tema, el abanderado del Partido Republicano, José Antonio Kast, dijo: «Generalmente, a esa glosa le decían glosa republicana, lamento que el Presidente en esto no sea republicano. Pero esto es de la República y todos los Presidentes salientes han considerado que el gobierno entrante necesita ciertos recursos para realizar las prioridades que plantea el gobierno entrante. Si hoy le planteo al Presidente que no es republicano del punto de vista de la nación, porque no va a dejar un presupuesto acorde para quien sea el próximo gobernante, quiere decir que no es tan republicano como se dice ser el mismo».
Expertos opinan
El economista Gabriel Pino, director del doctorado de Ciencias de la Administración de la U. Diego Portales, explica la importancia de la glosa: «Esta Provisión para la Distribución Suplementaria o glosa de libre disposición es un mecanismo que asigna un monto sin destinación específica, por lo tanto, el gobierno entrante tiene flexibilidad para usarlo en las prioridades que estime. Toma relevancia porque cuando cambian los gobiernos las prioridades cambian, es un gesto al gobierno entrante para que pueda partir rápido con su plan de gobierno. Siempre se ha dejado y sería una anormalidad que no se hiciera, no sería un buen gesto al gobierno entrante».
El también economista Jaime Bastías, director de la Escuela de Auditoría y Control de Gestión de la U. Finis Terrae, aportó: «Esta glosa es como el colchón que un gobierno le pasa a otro porque la ley de Presupuesto es sumamente rígida. El nuevo gobierno no se puede salir de lo asignado en el presupuesto, en cambio, cuando se tiene la glosa de libre disposición eso da la capacidad de dar prioridades a puntos clave, de dirigir los focos de los recursos».
«El sistema de reasignar el 10 por ciento del gasto total tiene la ventaja de que impone una disciplina fiscal que tiene que cumplirse, y también es mucho más responsable y transparente, porque el gobierno tiene que decir adónde van a ser dirigidas las reasignaciones, informando todo el tiempo al Congreso, y eso resulta más eficiente desde el punto de vista del uso de los recursos, pero también es mucho menos flexible. Puede afectar la continuidad de algunos programas, porque cada reasignación tiene que ser evaluada, y eso exige discutir con los servicios sobre los recortes que van a sufrir, y esas negociaciones traen un desgaste desde el punto de vista político», plantea el académico.

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