Gordon Cormier, el protagonista de la serie Avatar: la leyenda de Aang
Al chico de 14 años además le pintaban el símbolo de una flecha.
Catorce años tiene Gordon Cormier, un muchacho nacido en Vancouver, Canadá, de una familia filipina y amante del skate. Su look habitual es con su tabla, ropa holgada y una abundante cabellera, pero además es actor y para su último papel tuvo que pasar por un sacrificio: se rapó por completo para interpretar a Aang, al protagonista de la serie «Avatar: la leyenda de Aang», que acaba de ser estrenada por la plataforma Netflix. Se trata de una versión con actores de carne y hueso de la serie de animación que en la primera década de los 2000 transmitió la cadena Nickelodeon.
«Me tuve que afeitar la cabeza cada mañana (mientras grabábamos), pelado, pelado, así que fue muy asombroso», contó el miniactor. Como su personaje es un niño de 12 años con el símbolo de una flecha en la calva, Cormier contó que en la cabeza le ponían maquillaje, pegamento y una especie de tatuaje que desaparece con agua.
El chico siempre mostró inquietudes por la actuación y así se integró a producciones como la serie «Apocalipsis», rápidamente cancelada pese a contar con un elenco de lujo con Whoopi Goldberg, Alexander Skarsgard y Amber Heard.
En la serie «Avatar» original de hace dos décadas, Aang es un preadolescente perteneciente a la tribu del aire, uno de los cuatro grupos humanos que se identifican con los elementos de la naturaleza (agua, tierra, fuego y aire). La nación del fuego ataca al clan del muchacho, quien queda congelado por 100 años. Al despertar se da cuenta que es el último de los de su tipo. Además, inicia el camino para convertirse en un Avatar, un maestro capaz de dominar todos los elementos.
«Yo todavía amo esta historia», dice Francisco Alfaro, profesor de literatura especializado en el género fantástico. «Me pareció maravillosa, muy adecuada como adaptación», afirma.
¿Por qué le gusta, Francisco?
«Siendo una serie de origen estadounidense, no presenta personajes occidentales clásicos. Me interesa que todos los personajes son puestos a prueba contra el mundo y contra sí mismos. Dentro de toda la fantasía, se da el lujo de presentar una ficción sobre el crecimiento. Cuenta con una estética muy original que mezcla la animación occidental y japonesa tipo animé. Además su historia presenta el llamado ciclo de héroe, pero con una mirada más fresca sobre la maldad y su origen».


